Vida y valores (La revolución planetaria)

Nuestro planeta es un cuerpo vivo suelto en el espacio. Y, ciertamente nuestro planeta ha pasado por incontables transformaciones. Por ser un cuerpo vivo, está en proceso de evolución permanente, de madurez. Y por ser un cuerpo vivo y por estar en ese proceso de madurez, nosotros presenciamos a cada día, todo lo que va ocurriendo con nuestro querido planeta terrestre.

Sus transformaciones son incontables. La Tierra es un mundo en transformaciones. Basta pensar que aquí hemos vivido transformaciones de variadas órdenes. Hay transformaciones geográficas. Naturalmente, cuando pensamos en esas transformaciones geográficas, pensamos en transformaciones geopolíticas porque, al final de cuentas, aun nos recordamos bien de la antigua Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Después del exterminio del comunismo por Gorbatchev, la Unión Soviética desapareció. Cae el régimen, cae el muro de Berlín, se acaban todas las presiones y el Portal de Brandenburg se abre para que las dos Alemanias pudiesen confraternizarse.

Cambios geopolíticos porque, ahora, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas se distribuye, se agrieta, se parte en las Repúblicas componentes. Antes, por el régimen de la fuerza, allí estaban todos juntos. Después se abrió el sistema y Rusia tomo la hegemonía de la región, pero la Unión Soviética desapareció. Pero, si nosotros pensamos en esa línea geopolítica, miramos para los Balcanes y vemos que, con la muerte del General Tito, desaparecen todos aquellos sistemas hegemónicos, y la Yugoslavia abre espacio para que surjan Montenegro, Sarajevo, otras varias Repúblicas. Y el mundo se modifica otra vez, geopolíticamente. Guerras, transformaciones, conflictos… Pero, si pensamos en términos geopolíticos, nuestro planeta es un cuerpo aún muy virgen.

La Tierra tiene pocos millones de años. Para un cuerpo sideral es muy poco tiempo. Basta pensar que aún tenemos en el corazón del planeta, en el interior del planeta, sustancias licuadas, sustancias en procesos viscosos. Tenemos el Nife, esa composición de níquel y de hierro, casi liquida. Y, totalmente liquidas otras más internas, por la temperatura exagerada del interior del planeta. Es gracias a eso, que nosotros aun encontramos en la Tierra los volcanes. ¿Qué son los volcanes sino válvulas de escape, para que el planeta no estalle, bajo las presiones internas de esas sustancias licuadas y calientes? Los volcanes permiten que al expulsar esas sustancias pueda dar a la Tierra un alivio, en su presión interior. Encontramos en la Tierra, en función de esas capas licuadas de su interior, las capas que se solidifican sobre la parte licuada. Y por eso encontramos las llamadas placas tectónicas: la parte solida sobre esa parte liquida o viscosa, esa masa en alta temperatura del interior del planeta.

Cuando pensamos así, comenzamos a comprender que, si existe una cantidad liquida en el interior del planeta, y sobre él está la parte sólida, cualquier movimiento de la parte liquida impone movimiento a la parte sólida. Esas placas tectónicas se mueven, y se mueve todo lo que está sobre ellas. Es por eso que tiemblan edificios, se desmoronan puentes, caen construcciones. Cuando esa capa liquida se mueve y las placas tectónicas se agitan en el fondo de los mares, las ondas agigantadas del interior de los mares se pronuncian, y cuando llegan a la superficie, nos encontramos los fenómenos importantes que darán origen a un nombre nuevo para occidente, los tsunamis. Gracias al movimiento geológico, gracias al movimiento planetario, gracias a esa expresión de vida que la Tierra demuestra en cada momento nuestras transformaciones plantarías son incalculablemente importante. Es por este motivo que nosotros debemos estar siempre atentos a la condición de vida del planeta, las manifestaciones de vida del mundo en que vivimos, para que podemos comprender la razón por la cual tantas otras cosas se van dando, a lo largo del tiempo de existencia de nuestro mundo.

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Esos maremotos, esos tsunamis son parte de ese proceso natural del planeta. Y tenemos, al lado de los terremotos, de los tsunamis y de los volcanes, los huracanes, los grandes vientos, los tornados, todo un movimiento planetario que permite la existencia de esos fenómenos geoclimáticos. A partir de ahí, vale la pena pensar que, si nosotros estamos sobre este planeta que se mueve, que se transforma, que se agita en sus entrañas, considerando que Dios, el Creador, jamás se equivoca, existen razones ponderables para que nosotros estemos aquí renacidos sobre este planeta, para que vivamos aquí sobre el suelo planetario. Y es por causa de eso que verificamos el tipo de Espíritus que somos nosotros aquí en la Tierra.

¿Cómo obramos y reaccionamos en nuestra convivencia con el mundo? Somos aun criaturas de índole un tanto ríspida. Guerreamos, somos belicosos, cargamos aun esas marcas de la beligerancia en nuestras actitudes. Aun vivimos la falta de fraternidad, la traición contra amigos, familiares, entes queridos, la soberbia, la vanidad. Aun cargamos en la Tierra esas marcas tremendas del orgullo individual, del orgullo familiar, del orgullo social y, es obvio que esas manifestaciones de nuestro carácter dicen porque estamos aquí, en un mundo en proceso de madurez, en un planeta en proceso de maduración. ¿Por qué? Porque esos fenómenos que ocurren en el mundo, tienen que ocurrir.

La Tierra está madurando, pone para afuera sus productos, tiembla en sus bases. Pero, nosotros, los humanos que estamos matriculados en este planeta, estamos aquí por razones muy especiales. La Divinidad pretende que nos aprovechemos de esa realidad planetaria para desarrollar muchas cosas que precisamos desarrollar: nuestro conocimiento científico, nuestro conocimiento tecnológico. Para que nosotros podemos desarrollar en términos morales, a partir de esas circunstancias. Gracias a los fenómenos meteorológicos de nuestro mundo, la meteorología viene desarrollándose, capaz de decir cuándo va a llover, la cantidad de lluvia, cuánto tiempo va a durar; cuando va a nevar, en las regiones donde nevará, cual es la cantidad, cual es el tipo de nieve, cuánto tiempo va a durar, para que las comunidades se prevengan, principalmente las comunidades que tienen plantaciones.

Nuestra tecnología viene desarrollándose a tal punto, que ya existen los sismógrafos, aparatos capaces de detectar esos temblores de tierra y evaluar cuando el temblor llegara donde el investigador se encuentra. De ahí vamos viendo que las transformaciones que pasa el planeta también tienen el sentido de permitir a la criatura humana su madurez científica, tecnológica, emocional, moral. Si nosotros podemos pensar en esas transformaciones tecnológicas por las cuales ha pasado nuestro planeta, vemos cosas maravillosas, principalmente en el campo de la informática. Y nos damos cuenta de que, en la década de los cuarenta del siglo XX, década de 1950, el mundo comenzó a oír hablar de ceberos electrónicos.

La construcción de Norberto Winer fue de orden magnifico, porque pensó en construir una máquina que pudiese realizar operaciones como el cerebro humano las realiza. Él quiso imitar nuestro sistema nervioso central. Por eso, la maquina se llamó cerebro electrónico. Cabía en dos plantas de un edificio. Hoy, nos encontramos los ordenadores de tal forma más perfectos, de tal modo, más sofisticados, que caben en la palma de nuestra mano. Llevamos un aparato que es, al mismo tiempo, teléfono celular, fax, televisión, máquina fotográfica, y hasta consigue hablar, tan perfectos están los computadores.
Los satélites que la criatura humana mando para rodear la Tierra, como el Hubble, que manda fotografías del Cosmos alcanzable, a cada décima, milésima, centésima de segundo, para que la NASA pueda saber lo que pasa, para que las estaciones espaciales puedan acompañar el movimiento de nuestro planeta. Dios pretende que con esos recursos nosotros evolucionemos, crezcamos.

La Tierra es un mundo vivo, es un cuerpo vivo que se agita, y nosotros, Espíritus nacidos en él, viviendo sobre él, necesitamos aprender a evolucionar, crecer y madurar para Dios.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 133, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 12.10.2008. Em 02.02.2009. Traducido por Jacob.

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