Estáis en los principios de una era de gran transformación para vuestro mundo

Buenas noches, hermanos. La Paz del Señor esté con nosotros.

Estáis viviendo unos momentos de trascendencia universal. Estáis siendo testigos de grandes acontecimientos y de extraordinarios progresos técnicos en la humanidad. Si echamos una mirada retrospectiva comprobaremos que se dijo por el Divino Maestro Jesús, de una manera parabólica: «Las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas» (S. Mateo XXIV, 29; S. Marcos XIII, 25).

Esa época ha comenzado en vuestros días. Las leyes que hasta ahora el hombre creía que eran inalterables, darán un mentís rotundo para demostrar que, de la grandeza que tiene la obra de Dios, él no conoce casi nada de ella.

Los tiempos se suceden invariablemente y nada de lo hecho por Dios está sujeto a equivocación; por ello os repito: estáis viviendo el principio de una era muy distinta en la ciencia y el progreso del mundo. Os habréis informado de los artefactos metálicos que cruzan vertiginosamente el espacio. Estáis conociendo que su número se va aumentando y perfeccionando para que el hombre pueda conocer lo que Jesús anunció hace muchos siglos, cuando dijo: «En la casa de Mi Padre hay muchas moradas» (San Juan, XIV, 2).

Las órbitas, atmósferas y movimientos de otros mundos, gracias a estos prodigios, se irán conociendo con mayor detalle para que el hombre conozca el lugar donde vive y donde puede vivir algún día. (Nota: Rusia, en el mes de octubre último, lanzó al espacio el primer satélite de 85 kilos y en noviembre el segundo, de 500 kilos, con aparatos registradores. El primero llevaba la perrita «Laika», que murió por asfixia. Norteamérica se prepara a lanzar el suyo, cosa que hará el día 7 u 8 del próximo diciembre.)

Pero a medida que avanza la ciencia y el progreso tecnológico, a medida que el hombre va aprendiendo y descubriendo nuevas posibilidades, aumenta un peligro, hermanos nuestros, porque el hombre, sediento de poder y riquezas, no repara en nada, aumentando con su conducta que contraiga una responsabilidad casi eterna si utiliza esos adelantos, esos sondeos siderales y esa maravillosa traslación de cuerpos pesados alrededor del planeta, en piezas infernales capaces de matarse unos a otros.

El adelanto progresivo de los mundos debe estar en relación directa con la inteligencia y la moral de sus pobladores. Esto, actualmente, no ocurre en el planeta tierra. Esperemos que esas inteligencias preclaras orientadas y guiadas mentalmente por los mentores que Dios os envía se comporten rectamente. Quiera Dios, quiera Su Bendita Voluntad, que esos hombres que han sido elegidos para dirigiros y encauzaros no los ciegue el poder y el deseo de dominio y tomen derroteros distintos, utilizando esos progresos para desarrollar mayores guerras de exterminio y desolación.

Observamos con satisfacción que os halláis bien templados para aceptar ciertos acontecimientos que poco a poco irán dándose a conocer y que marcarán el principio de una era extraordinaria para la humanidad.

Sí, hermanos, os halláis en los principios de una era de progreso y transformación de vuestro mundo si os conducís de acuerdo con las enseñanzas del Divino Maestro. Si así lo hacéis llegará un día en que veáis la hermandad universal realizada. Entonces el hombre no se considerará tan superior como se estima hoy al creerse único ser pensante del universo; día llegará en que se entienda con los hombres de otros mundos, y éstos le hagan ver los errores y desvíos que ha protagonizado a lo largo de los siglos.

El hombre recapacitará y tratará de enterrar para siempre sus ambiciones y antagonismos y todos unidos alabarán a Dios llenos de amor, de luz y de buenos propósitos.

Que Su luz ilumine vuestros oscuros caminos para que no os desviéis del que a Él conduce. Un hermano espiritual que os quiere.

Extraído del libro «Desde la otra vida»

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.