Vida y valores (Creencia en los Espíritus)

Cuando leemos al respecto de los pueblos antiguos, notamos cuanta importancia daban a los seres extracorporales. Para mucha gente, son seres sobrenaturales. Y los tiempos remotos de la Humanidad nos enseñaron a llamarlos de ídolos, de dioses.

Todos los pueblos tenían sus dioses, los más diversos dioses, los tipos más variados de dioses. Esos dioses compusieron aquello que pasamos a llamar de doctrina de los mitos o de la mitología. La mitología que los pueblos adoptaban eran relativas a sus hábitos de vida, a sus culturas, al “modus operandi” de cada grupo social de los cuales ellos eran parte. De esa manera, encontramos mitos o dioses de variadas envergaduras. Desde el dios Thor, masculino, fuerte, hasta los orixás femeninos, Nanás, as Nanás Buruques, as Yemanjás, del culto afro. De ese modo, cuando pensamos en esos dioses, que todas las colectividades humanas un día cultivarán, nos quedamos pensando en lo que sería todo eso.

Algunos antropólogos hablan de que eso es parte del producto de la mente humana. Aquellos seres perseguidos por la imaginación popular, aquellos seres que nos gustaría ser como ellos. Es como si la mente crease ídolos, y pasase a imitar a esos ídolos, creados por sus propias mentes. Pero al lado de todo eso, existen cosas que muchas veces los antropólogos no se daban cuenta. Es que, muchos de esos mitos eran seres de tal manera integrados a la vida de la colectividad, de tal modo integrados con el modo de vivir de la sociedad, que llegaban a dirigirse a esas sociedades a través de sensitivos, a través de médiums.

En la vieja Grecia, por ejemplo, era común el culto de Apolo, y en el Templo del dios Apolo, que quedaba en un región griega, llamada Fócida, en una montaña conocida como Monte Parnaso o montaña del Parnaso, periódicamente allí se reunía la comunidad, para oír la comunicación de uno de sus dioses. La sacerdotisa de Apolo era obligatoriamente una virgen, una joven virgen que, más allá de cuidar del templo, daba ocasión a que Apolo se dirigiese a la comunidad. Después que esa joven inhalaba, a través de una abertura que brotaba de la roca, bien delante del altar, gases volcánicos, ella entraba en una especia de trance, de crisis, y a partir de eso, el pueblo esperaba en silencio la manifestación de Apolo, en variadas oportunidades.

Apolo vino a hablarles de los destinos gloriosos de la Grecia, de las fases graves de la Grecia, de las horas de hartura, de las horas de carencias. Y a partir de eso, el pueblo salía de allí tranquilo, con la certeza de que, si hacia aquello que Apolo le estaba hablando, ciertamente Grecia viviría bien y ellos también vivirían mucho mejor. Tenemos que admitir que estamos delante de un culto espiritualista. Si, porque era una entidad, una divinidad mitológica de Grecia que se mostraba amiga del pueblo, y que se valía de la pitonisa, de la sacerdotisa sensitiva, para venir a traer mensajes al pueblo. Ahora, esa es una de las alusiones que Grecia hacia a través de la Historia a sus dioses, a sus mitos. Pero al lado del Templo de Apolo, en la Fócida, Grecia nos muestra los misterios de Delfos, de Eleusis, de tantos otros lugares donde también allí, los dioses hablaban a las comunidades.

Es de esa manera, que nosotros no podemos descreer que muchos de esos dioses no eran meras fantasías de la imaginación popular, eran entidades espirituales. Y cuando nosotros pasamos por Grecia, nos damos cuenta de que toda Grecia, en sus más diversas regiones, vivía envuelta en esa creencia en sus dioses, y esos dioses, indudablemente, no pasaban de ser seres espirituales. En todos los pueblos donde había su creencia mitológica, existía dando base, dando sustentación a esa creencia mitológica, el Espíritu inmortal. Es de ese modo que la lectura que el pueblo conseguía hacer de esos Espíritus era envuelta en tantas otras cuestiones de la psicología popular, o de la psicología de clases, que pasaban a ser llamados de mitos. Esos mitos pudieron traer muchos beneficios a la formación, a la estructura social de esas colectividades, como en algunos casos, muchas parálisis, porque de acuerdo con el mito formado, el pueblo lo pasaba a vivir.

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Esas creencias en los dioses no era propiedad apenas de Grecia, porque si salimos de Grecia para el contexto de otros pueblos, encontraremos en tierras de la India, por ejemplo, la creencia en los dioses. Desde Shiva, de Vishnu, de Brahma, de Rama, de Kali, varios otros dioses tomaban cuenta de la imaginación de la India, y también a través de criaturas sensitivas que en la India eran llamadas de richis, esos dioses se comunicaban, dirigiéndose a las criaturas, tanto como en Grecia, dando consejos, haciendo observaciones, llamando a la atención. Si dejamos la vieja India, y penetramos en África, en tierras egipcias, encontraremos allí, la diosa Isis, el dios Osiris, el dios Esculápo, diversos otros dioses en forma de animales, como el boi Apis, que eran parte de las creencias de pueblo. Y cuando salimos de Egipto, que tenía una característica particular de creencia, nos adentramos para otras regiones de África negra, vamos a encontrar los Orixas, los Oguns, los Exus, las Nanas, los Abaluaes. Descubrimos que esos seres, esos dioses unidos a la creencia africana eran todos vinculados a la naturaleza, todos unidos a la naturaleza. De ahí, si salimos dando un salto grande sobre tantos pueblos y llegamos hasta el pueblo Hebreo, vamos a encontrar el pueblo Hebreo politeísta. Antes del profeta Elías y hasta su periodo, el pueblo judío era un pueblo politeísta.

El profeta Elías hizo un desafío a uno de los sacerdotes del dios Baal, y acabo por vencer el desafío, demostrando, conforme nos narran los textos bíblicos, que era Jehová el señor verdadero de los judíos. Todos esos seres mitológicos, no dejan de ser seres espirituales. En ese momento, cuando nosotros vemos tanta gente reñirse por causa de las creencias religiosas, disputas para saber cuál es la creencia más valiosa, más poderosa, más verdadera, aprendemos que la religión más verdadera es aquella que mayor número de hombres de bien hace, aquella que consigue trabajar más profundamente el cerne de las almas, porque todos nosotros, los que creemos en alguna forma de religión, acabamos siendo espiritualistas, y si somos espiritualistas, creemos en los Espíritus.

Nuestros hermanos católicos romanos, todos ellos creen en los Espíritus, aunque no lo declaren y muchos ni se den cuenta de esto. ¿Porque ellos creen en los Espíritus? Los santos. ¿Que son los santos? Criaturas que vivieron en la Tierra y que, después de fallecidas realizaron ese o aquel milagro o ese o aquel fenómeno, y la autoridad máxima de los católicos, a través de un proceso demorado, les dio la dignidad de los altares, llamándoles de santos. ¿Pero, que son los santos sino seres humanos fallecidos? Luego, si alguien cree en el santo A, en el santo B o C, está creyendo en el Espíritu que habitó aquel cuerpo un día, conocido por la Humanidad, conocido por varias sociedades, y canonizado después.

Aquellos que son evangélicos o protestantes, que no creen en almas del otro mundo, pero creen en Espíritus, aunque sea en el Espíritu Santo, aunque sea en el Espíritu satánico o demoníaco, aunque sea en Jesús Cristo, que es el mayor Espíritu que Dios mando a la Tierra, para servirnos como Modelo y Guía. De ese modo, nuestra relación con los Espíritus y mucho más profunda, es mucho más íntima de lo que podemos imaginas. Son los Espíritus que comúnmente nos dirigen. Comúnmente son ellos que nos conducen, a través de esa creencia que alimentamos en la capacidad que ellos tengan de ayudarnos o de confundirnos. Pero, de cualquier manera son los seres espirituales, hijos de Dios como nosotros que, atravesando la cortina de sombras y cenizas de la muerte, vienen a la Tierra a traer su sombra, si vivieron mal en el mundo, o su claridad, si trabajaron como verdaderos servidores de Dios entre las criaturas.

Raul Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 101, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2007. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 30.11.2008. Em 13.04.2009. Traducido por Jacob.

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