En momentos de desprecio

En momentos de desprecio no utilicemos la ira, pues es sencillamente aumentar los problemas.

En momentos de desprecio no utilicemos la palabra mal sonante, pues las palabras insanas provocan una reacción más violenta.

En momentos de desprecio siempre pensemos en el bien, pues los que son violentos, los que utilizan la palabra para despreciar al semejante, para mentir, para herir, son hermanos que están reflejando su propia conducta interna desequilibrada, pues como dijo Jesús, la boca habla de lo que está lleno el corazón, haciendo lo mismo que los que nos desprecian y agreden, estamos describiendo que nosotros también tenemos lleno el corazón de las mismas malas intenciones de los demás, entretanto, impidamos que la palabra generada por el odio, se instale en nuestro corazón, como una larva destructiva.

Seamos siempre objetivos y dirijamos nuestro corazón al bien, hacia Jesús, pues así es como demostraremos que nuestro corazón está lleno de luz y de amor.

Quien se esfuerza en trabajar en el bien, es quien en verdad se está transformando en un seguidor de Cristo, pues nunca es tarde para comenzar a quitar las males hierbas de nuestro corazón, y comenzar a sembrar las semillas del Divino Maestro.

Espíritu Rafael

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