Fin del mundo en 2019

Sorprende la cantidad de espíritas que actualmente siguen pensando que el fin del mundo llegará en 2019 y que espiritistas reconocidos como Divaldo Franco tengan que responder con frecuencia a estas cuestiones. El médium brasileño ha llegado incluso a grabar varios vídeos para exponer sus impresiones sobre las palabras de Chico Xavier y de otras personas que dejaron sus opiniones sobre el tema en soportes escritos y audiovisuales.

En octubre de 2012 se publicó un artículo mío en la Revista Internacional de Espiritismo respecto a ese tema. Lo curioso es que la idea de escribir aquel artículo vino después de mantener una larga conversación con un amigo no espiritista. Él estaba muy preocupado con el 2012 y el 2019, ya que había oído hablar que los espiritistas sabían que el mundo se acabaría en una de estas dos fechas y le traía de cabeza el futuro de sus hijos y nietos. Y he que actualizaré lo que escribí en 2012, para que podamos entender lo que realmente dijo Chico y que Kardec explica de manera magistral en su magnífica obra, La Génesis.

Escuché y vi varias veces el vídeo de Chico Xavier en el programa Pinga Fogo de 1969 y la entrevista que ofreció a la presentadora brasileña Hebe Camargo en 1985. Chico en ningún momento habló del fin del mundo. En el programa Pinga Fogo de 1969 Chico decía que si en 50 años la humanidad no hubiera desencadenado una guerra de proporciones incalculables, el mundo comenzaría a entrar en una era de paz más amplia y con conquistas para la medicina, la salud y la unión entre los pueblos. Y lo que Chico dijo concuerda con lo que Kardec escribió en 1868, en el capítulo XVIII de la Génesis, titulado “Los tiempos son llegados”. En el ítem 27 del mismo, Kardec dice claramente:

“La Tierra, a decir de los Espíritus, no irá a transformarse por medio de un cataclismo que aniquile de súbito a una generación. La actual desaparecerá gradualmente y la nueva le sucederá del mismo modo, sin que haya cambio alguno en el orden natural de las cosas.”

Es importante entender este párrafo, pues tiene apuntes muy importantes: primero, no habrá cataclismos que aniquilen a una generación; significando que podrá haber cataclismos mayores o menores que aniquilen a centenares o miles de personas, pero nunca una generación entera o un continente. Estos cataclismos en gran parte son causados por el mismo hombre, en su persecución por más riquezas y más poder, y con consecuencias dramáticas para el clima del planeta… y cuando las diversas condiciones atmosféricas coincidan y combinen, huracanes, tifones, y sus consecuencias, como olas gigantescas e inundaciones catastróficas, sucederán. Cuando la humanidad se enfrenta a momentos de grandes calamidades, hay en todos los rincones del planeta una movilización enorme de solidaridad en dirección a las zonas atingidas; solidaridad esta que independe de la religión o de la raza de los pueblos alcanzados y que tiene como objetivo aliviar, por medios materiales y espirituales, el sufrimiento de las personas afectadas. El resultado en la atmósfera espiritual del planeta es una onda de comprensión, piedad y caridad que envuelve a los corazones humanos elevando, aunque sea momentáneamente, el psiquismo de toda la humanidad.

Segundo: la transformación de la Tierra es gradual y continua. Eso significa que las reencarnaciones en este planeta serán más selectivas. Quienes están continuamente, de encarnación en encarnación, trabajando para el mal, sin reformarse, repitiendo curso una y otra vez, no volverán a reencarnar aquí. Serán sustituidos por espíritus más dóciles, más inclinados al bien. Es así que Kardec nos lo muestra en las siguientes frases y también en el ítem 20 del mismo capítulo: “La generación que desaparece se llevará consigo sus prejuicios y errores. La generación que vendrá, alimentada en una fuente de aguas más limpias e imbuida de ideas más sanas, imprimirá al mundo el movimiento ascensional del progreso moral, que caracterizará la nueva etapa de la Humanidad.”

Kardec nos esclarece al respecto de esta nueva generación de espíritus que habitarán la Tierra, en el ítem 27 de este capítulo: Todo ocurrirá exteriormente como de ordinario, con la sola diferencia indicada. Mas esta diferencia tiene una importancia capital, y es que los espíritus indignos que encarnaban en la Tierra ya no volverán a hacerlo en ella. En el niño que nazca, en vez de un espíritu atrasado e inclinado al mal, encarnará un espíritu más avanzado e inclinado al bien. Y podemos ver que hoy esto ya está ocurriendo. ¿Quién no conoce a algunos niños diferentes a otros (y de nosotros mismos cuando teníamos aquella edad)?

Hay niños hoy mucho más dóciles, más comprensivos, más tolerantes, que comparten sus juegos, que son contrarios a los juegos violentos. Hay innumerables vídeos en internet que muestran a algunos de estos niños pidiendo a los padres que no discutan, que tengan más tolerancia el uno con el otro; otros muestran su indignación con la alimentación con carne y otros que hablan de la caridad para los menos favorecidos.

Estos niños son ciertamente parte de esta generación nueva de la que hablaba Kardec. Es importante resaltar que no puede rotularse esta generación nueva bajo la denominación de niños índigo o niños cristal, como se oye aquí y allá. La generación nueva está inclinada al bien y sustituye a aquella generación que repitió curso continuadamente. Es así como el mundo se está reformando y se transformará. La Transición Planetaria, de la que tanto se habla, ya se inició y en verdad se está intensificando. Varios libros importantes hablan de este tema y el libro de Divaldo Pereira Franco “Transición Planetaria” es un referente en este sentido. Muchos espíritus iluminados están reencarnando, aquí, en el planeta, otros están programados para reencarnar próximamente y otros, no aún de luz, pero ya trabajadores en el bien, están reencarnando y llegando año tras año. Los niños de la nueva generación, aquellos ya inclinados al bien están llegando a un ritmo acelerado.

El mundo está cambiando. La Transición ya comenzó y estamos caminando hacia el Planeta de Regeneración. El mundo está mejor y no peor. Hay más luz y, por lo tanto, más claridad. Con más luz se ve más la suciedad y el polvo escondido en los rincones. La tecnología nos muestra a tiempo real lo que sucede en el mundo. Las catástrofes, las enfermedades, las guerras, las grandes corrupciones ocurrieron siempre. ¿Quién no ha oído hablar de la gripe española que diezmó la población en Europa, y se estima que mató entre 20 y 40 millones de personas en pleno comienzo del siglo XX? ¿Y la peste negra, que mató entre 25 y 75 millones de personas en la Europa del siglo XIV? Ciertamente hubo grupos de personas y de religiosos que proclamaban el fin del mundo. ¡Imaginemos si hubiera existido Internet en aquella época! Centenas de miles de catastrofistas de profesión hubieran pregonado el fin del mundo alegando que las señales de los tiempos eran visibles.

Las catástrofes que ocurren hoy son consecuencia también de la trayectoria que la Tierra hace en torno a si misma y del Sol y otros cuerpos celestes. Nuestro planeta gira como una peonza a la velocidad de 1.500 km/h, y viaja alrededor del Sol a una velocidad del 107.000 Km/h. Este viaje no está exento de obstáculos, pues asteroides y otros objetos celestes se aproximan o pasan cerca de la órbita de la Tierra, pudiendo causar alguna catástrofe. Además, la costra terrestre que envuelve todo nuestro planeta, no es continua, no es una única porción de tierra, sino que está fragmentada en varios pedazos como un gran rompecabezas, y estas partes se mueven deslizándose por encima del magma, que está en el interior del planeta. La velocidad a la que lo hacen es imperceptible para nosotros, es muy pequeña, tan sólo se mueven algunos centímetros por año, pero esos movimientos, a veces, dan origen a los terremotos, a erupciones volcánicas, a los tsunamis y otros muchos fenómenos. Estos fenómenos físicos son utilizados como herramienta por la Espiritualidad Superior para que nuestro pequeño planeta azul mejore espiritualmente, ya que como dije anteriormente, una atmósfera de solidaridad envuelve todo el planeta en estas circunstancias.

La Luz más intensa que tenemos hoy en el planeta viene de los espíritus que están ahora reencarnando, por el periodo espiritual, y la moral más avanzada de muchas poblaciones y por la evolución de la tecnología. Muchas personas hablan mal de Internet, pero ella trae mucha luz. Con la red de redes se consigue identificar, acuerdos nefastos se convierten en hechos públicos, los gobiernos tiranos quedan expuestos, dictadores y fascistas son denunciados. La indignación por estas situaciones es compartida. Es más luz la que adquirimos. ¿Y cuántas cosas buenas nos trae? ¿Cuántos mensajes consoladores, cursos impartidos por universidades al alcance de un clic por miles de personas, sin salir de casa? Internet acorta la distancia entre personas que se encuentran separadas por miles de kilómetros…

Otros catastrofistas y predicadores del fin del mundo hablan de una guerra nuclear que arrasará el planeta. Los gobiernos de los países que poseen armas nucleares saben que no podrán utilizar esas armas. La aniquilación sería mutua. Las armas modernas son de hidrógeno y han conseguido que las de Hiroshima y Nagasaki sean consideradas fuegos artificiales si comparadas con las que hay ahora. A pesar de que aún existen algunos déspotas por el mundo, estas armas tan poderosas, tan destructoras, son tecnológicamente complicadísimas de construir, tanto, que cualquier movimiento en ese sentido es detectado fácilmente. Además de esto, existen acuerdos internacionales y organismos serios para el desarme nuclear que funcionan, aunque lentamente, es verdad, con el objetivo de procurar la paz mundial.

Veamos lo que Kardec nos dice al respecto en el ítem 21 de esta misma obra: Esa fase ya se rebela por señales inequívocas, por tentativas de reformas sutiles y que comienzan a encontrar eco. Así es que vemos fundarse una inmensidad de instituciones protectoras, civilizadoras y emancipadoras, bajo el influjo e iniciativa de hombres evidentemente predestinados a la obra de regeneración. Como ejemplo de que esto está ocurriendo tenemos que incluir aquí la creación de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), en 1945 y el fenomenal avance de implantación de los millares de ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) que trabajan para aliviar el hambre, curar enfermedades, dar educación y muchas otras actividades, para restablecer la dignidad de las poblaciones de las áreas más sufridas del planeta. Pero muchas personas que aún creen en el fin del mundo, dicen que Jesús habría profetizado este hecho y utilizan los pasajes del Evangelio al respecto, principalmente los capítulos 24 y 25 de Mateo, el capítulo 13 de Marcos y el 21 de Lucas, todos ellos conocidos como Sermones Proféticos.

Veamos el versículo 3 de Mateo, en el capítulo 24, que es muy utilizado por los predicadores del fin del mundo. En muchas versiones brasileñas está escrito: Señor, ¿cuándo acontecerá el fin del mundo? En otra versión brasileña, de la Biblia de Jerusalén está escrito: ¿Cuándo acontecerá la consumación de los tiempos? En la Biblia latina en español aparece: ¿Cuándo será el fin de la historia? En la New American Bible está escrito: ¿Cuándo será el fin de esta era? También la Biblia Inglesa Revised Standard Version está escrito: ¿Cuándo será el final de estas eras? Y finalmente en la Vulgata Latina, que es la principal fuente de referencia para las traducciones, está escrito: ¿Cuándo será la consumación de los siglos? Podemos entonces notar, que la interpretación de las traducciones puede llevar a conclusiones catastrofistas… o no…

La respuesta que Jesús da indica muchas señales de cosas que ya están ocurriendo o que ya han ocurrido a lo largo de los siglos, como las diversas guerras fratricidas y religiosas, la Inquisición, las cruzadas, los genocidios en las cámaras de gas, la radiación de las bombas nucleares que cayeron en Japón y de los falsos profetas que comercializan con sus enseñanzas. Hay interpretaciones para todos los gustos, pero lo que me fascina son las enseñanzas de la Última Cena y del Sermón de la Montaña, donde Jesús decía que enviaría un Consolador, un asesor para estar con los apóstoles y seguidores para siempre, así como las orientaciones de quienes heredarían la Tierra, los mansos y pacíficos, los puros de corazón. Jesús dijo, en varias ocasiones, que quien tuviera ojos para ver, que viera y quien tuviera oídos para oír, que oyera. ¿Pero tenemos estos ojos para ver y oídos para oír? Es difícil, sí, pero tenemos que trabajar siempre por nuestra reforma interior, combatiendo nuestras malezas del pasado, extirpando las llagas del egoísmo, de la envidia, del orgullo, de la tristeza, de la ira, que son los cánceres de nuestra alma. Cuando realmente iniciamos este trabajo de extirpación es cuando comenzamos a tener ojos para ver y oídos para oír. No podemos dejarlo para mañana, tenemos que comenzar ahora. Y quién ya ha empezado debe continuar y acelerar este trabajo, pues Jesús tiene prisa.

Tenemos que ser fieles a las enseñanzas de Jesús a pesar de fallar muchas veces. Tenemos que seguir intentándolo. Y Kardec, que fue quien trajo la comprensión de las máximas de Jesús en su Codificación de la Doctrina de los Espíritus, nos lo muestra en un lenguaje sencillo de comprender, aunque muchas veces, incluso los espiritistas interpretan a su voluntad las máximas de Kardec y de los espíritus guía que iluminaron su Obra. De ahí las dudas y las malas interpretaciones. No habrá fin del mundo en 2019. Si así fuera, ¿habría reencarnado Emmanuel en el año 2000? Y Joanna, ¿estaría preparando su reencarnación para los próximos años? Sería algo totalmente ilógico, sin propósito alguno.

Escrito por Humberto Werdine
Centro Espírita León Denis de Madrid
Revista FEE

1 comentario sobre “Fin del mundo en 2019

  1. Responder
    María - 10 noviembre, 2018

    Me gusta eso articulo mucho. GRACIAS

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