Divulgación del Espiritismo

El éxito de la prensa ordinaria está en la divulgación de las miserias humanas; el de la prensa espiritista en el mensaje de alerta y optimismo que pueda ayudar a las personas a mantener la esperanza. Con el desarrollo de los medios de comunicación, el movimiento espiritista trata de aprovechar cada oportunidad y cada vehículo de los medios para llevar al público las enseñanzas del Espiritismo.

No se puede negar que falta todavía a la mayoría de los adeptos o simpatizantes del espiritismo el conocimiento de lo que es efectivamente el mensaje de los Espíritus organizado por Allan Kardec y su verdadera función.

Hay más gente hablando que ejemplificando las lecciones, incluso en los grupos. Hacemos discursos, pero poco vivimos de lo que a los demás recomendamos. Es lamentable porque ya oímos la advertencia de que “a quien más se es dado, más será pedido”. Considerándose que la mayoría prefiere el fenómeno mediúmnico sobre el Evangelio, que propone la reforma moral, no hay duda que el espiritismo aún tiene mucho que decirle a los propios espiritistas.

Siguiendo esa premisa, es preciso repisar en los centros los preceptos kardecianos insistiendo que la teoría se transforme en práctica. Hay que luchar para que el amor crezca entre los que conviven y el estudio esté presente en todos los centros espíritas; que más personas se ofrezcan para el trabajo y menos se presenten solamente para recibir los beneficios. Además de los trabajos por la prensa escrita y transmitida, el movimiento espiritista, ansioso por reformar el mundo, viene realizando, simposios, congresos, encuentros, seminarios y otros. A estos encuentros son invitados los mismos eruditos oradores que ganaran la fama a través de los tiempos. Estos eventos acostumbran dar buen ingreso porque llevan mucho público, generalmente el mismo de siempre, que se embebece con la belleza de la oratoria del invitado.

Hay centros espíritas que llegan a suspender sus actividades cuando hay esos eventos; permanecen toda una semana sin trabajo para dar apoyo a la reunión, que consideran de vital importancia. Terminan por ser encuentros de espiritistas, por espiritistas y para espiritas, exclusivamente. Sin embargo, los programas de radio y TV han sido también específicos para los adeptos del espiritismo. Estos serían mejor explotados los temas que sirven a cualquier público y que deberían ser analizados sin fanatismo…

El espiritismo precisa ser popularizado y eso sólo se conseguirá si llevamos al público asuntos atrayentes y a religiosos de otras creencias que, por curiosidad o necesidad, se acercan a nosotros. Un programa de TV, por ejemplo, no debe tratar de asuntos técnicos o científicos porque no va dirigido al intelectual ni al estudioso del espiritismo ni al dirigente de la casa espírita. El que ofrece una entrevista o presenta un tema debe hablar para aquel que nada entiende de doctrina espírita. No podemos usar términos específicos cuando no hay tiempo o posibilidad para explicar su significado. “Periespíritu”, “ectoplasma”, “psicofonía”, “fluidoterapia”, y tantos otros normales para el espiritista dejan el espectador confuso.

En estos tiempos las personas quieren la simplicidad para resolver la complejidad de sus vidas. Pasa que estamos muy familiarizados con el a-b-c espírita, con el lenguaje tradicional y cuando hacemos un trabajo en que nos presentamos en público, tenemos dificultad de hablar de forma sencilla y de cosas comunes. Aunque no se pueda dar muestras de ignorancia, no hay necesidad de servirnos de términos castizos no muy usados en el cotidiano, ni de palabras excesivamente técnicas. Podemos ser, incluso, ligeramente coloquiales; comunicarse es hablar la lengua del pueblo.

Cuando vamos al médico con dolor de cabeza, no queremos remedio para cefalea o cefalalgia. Queremos curar ese mismo dolor de cabeza. Al saludar a una persona querida no le vamos dar una acolada, sino un abrazo. Es preferible que ellos nos entiendan a que demostremos sabiduría. Empeñémonos en la simplicidad, porque es por medio de ella que decimos las grandes verdades. La más importante frase de Jesús, esencia de todo el Evangelio, “ama al prójimo como a ti mismo”, está entre las declaraciones más sencillas que ya oímos. Sin embargo, ninguna otra frase, por más compleja y elaborada que fuera, daría el mensaje con tanta claridad.

Si la prensa espírita se propusiese a reevaluar la forma de divulgación del espiritismo sin tanta preocupación con el cientificismo, tratando de temas normales que interesan al cotidiano de las personas, terminaría penetrando en mucho más hogares. Si presentamos los problemas que envuelven la reforma íntima de manera humana y accesible a las personas hablando más de la vida presente y menos de un cielo distante, valorando el ser humano por lo que él ya es y no viéndolo como simple amontonado de imperfección, las conferencias cansarían menos y serían más objetivas.

Consideremos que aquel que lee un libro o periódico espírita o participa de una reunión religiosa ya da señal de evolución. Los que van por el estudio tienen un mérito aún mayor. Aplaudamos el esfuerzo de ellos.

El Libro de los Espíritus, por ejemplo, debería ser más divulgado por el mundo espiritista destacándose cuestiones aplicables día por día y desarrollando explicaciones sobre estos temas. Lo mismo con El Libro de los Médiums y otros de la codificación. Polémicas en el movimiento donde se evidencia claramente que se trata de competencia de vanidad, deberían ser abolidas. Con la excusa de defender la pureza doctrinaria sembramos la discordia. Al defender atacamos y el espiritismo termina por ser perjudicado. Cuando una persona tiene conocimiento del hecho se desilusiona con nuestra doctrina. Si siquiera los practicantes se entienden, imaginan ellos, es porque no es algo consistente, definido. Esos asuntos terminan por tomar espacios que deberían ser aprovechados para la divulgación útil. Amigos espiritistas: Tenemos que actuar con profesionalismo aprovechando racionalmente el tiempo y el dinero invertidos en la divulgación del Espiritismo (dos cosas escasas en estos días) para que el espiritismo ayude cada vez más a las personas.

Nosotros que ya conocemos un poco de la verdad, si no deseamos vivirla, sufriremos las consecuencias. Sin embargo, si el mensaje fuera correctamente divulgado, muchos descontentos con sus creencias de origen que no mejoran su vida tratarían de probar nuestras orientaciones buscando organizar sus destinos.

La mayor caridad en favor del espiritismo es su divulgación, nos alertó el espíritu Emmanuel por la mano de Chico Xavier. ¿Estamos haciendo correctamente la divulgación sugerida por el hermano espiritual? Valdría la pena meditar si es hora de reevaluar los métodos de comunicación usados por el espiritismo. Hay veces que modelos ya superados son seguidos irracionalmente. En estos días es preciso tener no solamente ojos para ni oídos para oír, sino también manos para escribir, boca para hablar y cabeza para pensar.

Los especialistas que se manifiesten.
Por Octávio Caúmo Serrano

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