Estar presente

Para que el hombre sea feliz, es preciso que, donde quiera que esté, allá sea siempre el lugar donde él quiere estar.

Cuando el hombre busca el mundo espiritual, necesariamente sumergido en su propio “yo”, se encuentra, es feliz en la felicidad del otro, se revitaliza en permanente proceso dialógico como el Creador.

Es necesario, para usted estar ahora, aquí, concentrarse por un momento en todo lo que usted está viendo, en todo lo que usted está oyendo, oliendo, sintiendo y, tal vez, por unos segundos, consiga maravillosamente percibir, sentir, lo que es existir en el bien.

Ese proceso es la intensificación, el reconocimiento, del propio “yo”, es el interior del vivir, es el estar presente, es el ser que es pleno. En ese momento, todo se mueve en el ser. Hay una sensación nítida de pertenecer y de pertenecerse a todo y a todos, sin anularse.

Mi querido amigo, tal vez solo una vez en cada periodo reencarnatório usted alcance esa vislumbre, ese vencer fronteras, ese llegar a la armonía del universo, ese mirar y sentir la vida en toda su extensión. Es preciso despertar, ser positivo en lo que cada uno es, diciendo “presente” a la vida, no quejándose, siendo la fuerza del bien, en el pensamiento, en las palabras y en las acciones.

Estar presente, a cada segundo, todo el tiempo, es reconocer la fuerza para administrar cualquier situación, para saber oír, hablar, oler, tocar, sentir, ser; solo así será posible estar plenamente donde, física y espiritualmente, usted se encuentra. Cuando el hombre espiritualizado proclama por sus actos su presencia, está construyendo, por la fe en el Creador, el bien, la justicia, la fraternidad, la comprensión, el perdón, la evolución.

El hombre espiritualizado despierta para la vida y, lucidamente, camina. En todo lo que hace tiene conciencia. Está presente en todas las experiencias; no es más un ser separado, solo, triste, aislado, pero es la afirmación, positiva, de la luz, del amor, del desprendimiento, de la caridad, del trabajo. Estar presente significa no negarse, hacer identidad, no parar de buscarse, reconociendo al prójimo como su igual, pensando, hablando y haciendo el bien.

“¡Soy la vida, estoy presente!”

Espíritu Leocádio José Correia
Médium Maury Rodrigues da Cruz
Extraído de la revista espírita “Ser espírita”
Traducido por Jacob

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