Vida y Valores (Contratiempos)

¿Quién nunca vivió contratiempos? La cosa más común de la vida de la gente es el contratiempo. Existen contratiempos de diversas índoles. Hay contratiempos típicamente materiales, de lo cotidiano. De repente, en la hora de salir de casa, un improvisto, un caño de agua, un tubo en la cocina, en el baño y no se puede salir. Hay que cancelar las cosas, tiene que cuidar de aquello. Toda la familia dentro del coche, arrancamos y el coche no arranca. Contratiempos. Tenemos que llamar al mecánico, tenemos que aplazar el viaje o tenemos que retardarlo. Son los contratiempo de lo cotidiano. A veces, la mujer de casa, con la prisa de terminar la comida, de atender a los niños, el marido o la visita, olvida la olla que quema y allá se fue la comida, allá se fue la cena. Son pequeños contratiempos diarios capaces de irritar a la persona, de angustiar a las criaturas.

Preparamos en nuestra casa una fiesta, en un patio, en el parque, en la playa y de repente un temporal inesperado. Nadie contaba con que fuese a llover. Recogemos todo y tenemos que improvisar de manera diferente. De repente, pensábamos en hacer un viaje, en salir el fin de semana y llega la familia para pasar el fin de semana con nosotros, llega la familia para quedarse algunos días con nosotros. Llegan y se van. Los contratiempos. Pero, existen contratiempos más serios. Estamos bien, de repente, descubrimos un aneurisma. De repente, las víspera de la fiesta, del casamiento, del viaje, una gripe fuerte, con fiebre, nos tira en la cama, la dengue o una dolencia viral cualquiera.

Preparados para una presentación, un desarreglo intestinal. Contratiempos. Cuantas otras veces esos contratiempos nos arrastran para situaciones más complejas. Llegamos a la estación de autobuses y nuestro autobús, del cual teníamos el pasaje, acabó de salir. Nuestro taxi se atrasó, salimos más tarde de casa… Contratiempos. No sabemos a qué hora va haber otro o va haber otro más tarde y, ciertamente, voy a perder mi compromiso donde yo lo había concertado. Muchas veces, llegamos al aeropuerto y el avión ya se fue o no tiene más sitio, está completo. La persona entra en pánico. Entra en pánico porque tenía compromisos a tal hora, en tal lugar. Dependía de aquel vuelo. Ya se fue el compromiso.

Vamos aprendiendo a convivir con los contratiempos. La cosa que no fue hecha, la obra que no se terminó, la visita que va a llegar, el vehículo que se estropeo, el dolor físico, el desarreglo, la molestia de cualquier orden…Nos quedamos en un estado de excitación, aquello nos perturba, nos irrita, a veces, y no conseguimos ver lo que está detrás de esos contratiempos.

Vivimos en un mundo donde los contratiempos son parte de la rutina. Es un mundo en el cual dependemos de personas, que no son como nos gusta, que no son como queremos. Contratiempos. Cuando imaginamos que nuestro documento estará pronto, aún está en la mesa del director, aun no fue firmado, el trabajador salió de vacaciones y nos quedamos en pánico. Hay tantos contratiempos. Pero este es un mundo de pruebas y fue Jesús Cristo que dijo: En el mundo solo tendréis aflicciones. Tenemos aflicciones de todos los niveles, desde la aflicción del vehículo que no llega y está en la hora de ir para el trabajo, de atender al compromiso a la aflicción del vehículo que llega, pero está abarrotado, está completo, no podemos ir. La aflicción del hijo que no llega en el horario que debía de haber llegado de la escuela, del marido que no llegó y sabemos que él llega siempre en aquel horario, de la esposa que no vino, que no llegó del trabajo, cuando sabemos que…. Los contratiempos.

Es necesario tener la debida tranquilidad interior para que sepamos lo que hacer cuando nos viene esos contratiempos.

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Ante todos los contratiempos se hace necesaria a nuestra tranquilidad tanto como nos sea posible. Va a ser a través de esa tranquilidad que podremos pensar en la solución para resolver el problema. Después de la leche derramada, como se dice popularmente, no adelanta lamentarse. Después de reventada la tubería del agua, después de estropeado el coche, tenemos que parar para arreglarlo. No hay otra salida. Después de haber perdido el autobús, tendremos que esperar al próximo. No adelanta tirarnos en desespero, tenemos que esperar al próximo. Pero, en todos esos contratiempos, hemos encontrado la mano de la Misericordia Divina. En esos accidentes, desastres de tráfico, aéreos, los casos que llegan después, de la persona que perdió el vuelo porque durmió más allá de la hora, porque el taxi se atrasó, porque estaba esperando a alguien y, después, descubre que hubo un accidente con ese vehículo.

Es natural pensar también que no será siempre que nos atrasemos, que el atraso se deba al accidente que va a suceder. No. Muchas veces es porque, de hecho, nuestra pereza nos deja en la cama un poco más de tiempo, nos quedamos un poco más de tiempo entretenidos en una conversación, en la novela, en la película, en el fútbol. Todo eso lo podemos corregir. Son contratiempos consecuencia de nuestra negligencia, de nuestro exceso de ocio. Pero está la mano de la Providencia impidiendo que nos comprometamos de forma más grabe en determinadas situaciones, en las cuales no llegamos, para las cuales no contribuimos.

Tenemos que aprender a retirar de los contratiempos la bendición Divina. Aquella enfermedad que nos acometió en la ultima hora y no nos permitió ir a la fiesta, no sabemos lo que podría ocurrir allá. Como Dios jamás se equivoca, Sus leyes no se equivocan, tenemos que admitir una razón siempre plausible para que las cosas acontezcan. Estamos cumpliendo nuestra parte, compramos el billete, agarramos la maleta, las cosas, en el caso de los viajes y, en la última hora, hubo cualquier impedimento independiente de nuestra voluntad. Confiemos en la acción de Dios, algo nos detuvo donde estamos. Si estamos trabajando, produciendo, buscando los caminos del bien y algo nos ocurre inesperadamente y nos detiene, nos para, nos retiene, vamos a confiar en la Providencia Divina. Algo estaba por detrás y nosotros no conseguimos ver. Nuestra vista humana es aún muy pobre para penetrar en los designios del Señor.

Los contratiempos siempre sobrevendrán, siempre los tendremos. Algunos provocados por nuestra incuria, como se dice, pero habrá otros para los cuales nosotros no contribuimos, habremos hecho todo debidamente para cumplir y no lo conseguimos. En casos así, tengamos esa conciencia de que la mano de lo Alto, la mano de Dios, a través de los buenos Espíritus, están por atrás, guiándonos para que podamos ser retirados de situaciones complicadas, no servir de testimonios en casos terribles, no testimoniar absurdos y ni sufrir indebidamente.

Es muy importante el ejercicio de la paciencia en todas las consecuencias de nuestra vida, principalmente cuando estamos delante de las cosas inesperadas. Todo y cualquier contratiempo es parte de ese inesperado, cosas que la gente no esperaba que pasara y pasan. Personas de nuestra familia que estaban bien y, de repente, recibimos la noticia de un infarto, de sufrir un ACV, de que fueron accidentadas, de que desencarnaron. Pero, si ayer hable con Fulano. Pero si ayer estuve con Beltrano. Los sucesos inesperados son parte de nuestra trayectoria humana. El ejercicio de paz interior para no exasperarnos. Bastará que nos preguntemos: ¿Si yo pierdo la paz, si me desarmonizo, lo resolveré?¿Si grito, si bramo, lo resolveré? La respuesta ciertamente será que no. Si esas actitudes extremas no nos ayudaron a resolver los contratiempos, mejor será sufrirlos con decencia, confiando que todas las cosas que ocurran en nuestra trayectoria, que no fueron motivadas por nuestra incuria, por nuestras manos, es porque tenía un sentido en la pauta de nuestra vida.

Agradezcamos a Dios, sea cual sea el problema, que nos entreguemos en Sus manos y esperemos que el tiempo nos muestre la razón de todos nuestros contratiempos.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 173, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em setembro de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 29.11.2009. Traducido por Jacob.

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