Vida y Valores (Ayúdate que el cielo te ayudará)

Es fundamental la noción de que estamos en la Tierra para cumplir determinado programa, programa de vida, programa de nuestra existencia. No fue sin sentido que el Creador de la vida nos puso aquí, nos trajo al mundo, y al mundo Tierra.
Existen cosas que deberemos realizar, son parte de nuestra enseñanza, de nuestro currículum. Tanto como en una gran escuela, en una pequeña escuela los alumnos tiene compromisos que atender, en la Tierra tenemos compromisos igualmente que atender. Es muy importante que tengamos esa conciencia de que hay compromisos, hay deberes que nos pertenecen, a nosotros, personalmente y hay compromisos que pertenece a nosotros, colectivamente. Al pensar en eso pasamos a reflexionar al respecto de los esfuerzos que se tiene que hacer para sobrevivir.

No es fácil sobrevivir en el planeta Tierra. Si nosotros tuviéramos voluntad de comer alguna cosa, por ejemplo, primero, tendremos que conseguir recursos para comprar eso que queremos comer. Vamos a trabajar, vamos a buscar alguna manera de alcanzar esos recursos. Si tuviéramos sueños de realizar un viaje, precisaremos trabajar, juntar dinero, tendremos que ahorrar para hacer ese viaje, a menos que se tenga un mecenas, un padrino que financie, que pague nuestro viaje, que pague lo que queremos comer. Afuera de eso, todas las cosas que deseamos deben ser secundadas por el esfuerzo de conseguirlas. Si soñamos con la casa propia, que es el sueño de mucha gente, es necesario comenzar a hacer ahorros, a guardar, aplicar recursos para juntar y comprar la casa propia. Para quien desea un coche nuevo, o el primer coche, para quien quiere cambiar de coche, cambiar de asa, tenemos que hacer esfuerzos.

Todo lo que necesitamos conquistar en el mundo espera de nuestro esfuerzo. Pero encontramos ese esfuerzo no solo en ese campo comercial de compra, de intercambio, donde se consigue eso, se consigue aquello, sino, todo lo que hacemos en la Tierra es así lo que sucede. Si quiero ser músico, no seré músico solo hablando de que deseo serlo. Eso me exigirá disciplina diaria de leer, estudiar, de tocar, interpretar. Aprenderé solfeo, a leer partituras, si quiero ser un músico con esas habilidades. Si deseo ser un virtuoso, entonces, me dedicaré muchas horas de mi día, me dedicaré muchas horas de mis noches.

Es por eso que encontramos violinistas, pianistas de rarísima belleza, que nos emocionan con su interpretación. Pero ignoramos profundamente los esfuerzos que ellos emprendieron para llegar a ese nivel de virtud, de belleza a que se consagraron.

Nosotros, en la Tierra, necesitamos hacer nuestra parte. Cuando miramos bailarines notables realizando verdaderas proezas de dominio del cuerpo en el ballet clásico o en el ballet moderno, no imaginamos siquiera las disciplinas, las luchas, las dificultades, las lágrimas. Porque duele, en el comienzo duele para que ellos lleguen al nivel que nos hace emocionar. Es tan bonito saber que las personas quieren superarse.

En verdad, es el Espíritu eterno, vinculado al cuerpo deseoso de volar a las estrellas. Hace todos los esfuerzos, emprende todos los esfuerzos, realiza todas las luchas, en el sentido de alcanzar ese objetivo que tiene en mente. Todos tenemos que hacer nuestra parte, nuestro esfuerzo. Quien desea aprender una lengua, tiene que hacer esfuerzos, un instrumento. Quien desea aprender a cantar, quien desea aprender a bordar, costura, cualquier cosa, hay que dedicar muchas horas de su día, hay que renunciar mucho de su ocio a fin de que, haciendo su parte, pueda contar también con el auxilio Divino.

* * *

Ninguno de nosotros prescinde de esa ayuda de los Cielos, de esa ayuda Divina. Pero, no podemos dejar que los Cielos realicen lo que es nuestro papel, lo que es nuestro deber. Cuando alumnos, precisamos estudiar para la escuela, para hacer las pruebas, los test, los concursos. Dios no va a hacer eso por nosotros. Los Espíritus no van hacer eso por nosotros. Ni los Santos, que son Espíritus, harán eso por nosotros. Es importantísimo saber hacer nuestra parte. Mucha gente dice: Yo hice determinada prueba pero, si no fuesen los Espíritus…. Es que si ellos lo hicieran por mí. Eso es ingenuidad, eso es tontería, eso no es verdad. Otros afirmarán: Voy hacer determinado concurso, pero los Espíritus tendrán que ayudarme. Dios tendrá que ayudar. Santo tal, Santo cual tendrán que ayudarme. De manera alguna. Eso no corresponde a la Ley de la Vida, a la Ley de Justicia, a la Ley del Mérito. En el campo de las cosas del mundo, podemos pensar en injusticias, en que alguien haga la prueba para el otro, en que alguien engañe para dar resultados a otro pero, en el campo de la Divinidad, no. Nadie puede decir que Dios lo hizo en su lugar, que los Espíritus lo hicieron en su lugar, que los santos lo hicieron en su lugar. Solamente personas de estructura psicológica muy fanática que pueden imaginar que, en vez de hacer sacrificios, esfuerzos, poner empeño, las entidades lo hacen en nuestro lugar. Eso no sería justo. Es necesario que hagamos nuestra parte.

Dice Jesús: Haz tu parte que el Cielo te ayudará. Al lado de eso, existen muchas personas que afirman que no necesitan de ayuda de santo, de Espíritu, ni de Dios, porque ellas son inteligentes, estudian, son capaces. Tenemos que estar en desacuerdo por un lado y de acuerdo por el otro. Es verdad que mucha gente se prepara arduamente para las pruebas, concursos, eso o aquello. Tienen todo en la mente, tienen todo en la cabeza pero, ¿y si viene un desarreglo intestinal en la hora de la prueba? ¿Y esa interrupción que los alumnos acostumbran a llamar de en blanco? Dio un “en blanco” en la hora, y desaparece de la mente todo cuanto había sido memorizado. ¿Qué decir de eso? Y cuando ocurre de estar listos, todo sabido, no tenemos problemas orgánicos cualesquiera y se rompe un pieza del coche que nos lleva y se estropea el autobús que nos lleva. La Providencia Divina, el auxilio Divino viene de ahí.

Pedimos a Dios, a los buenos Espíritus, a los Santos, a los seres de nuestra creencia y de nuestra fe que nos protejan. No es para hacer la prueba por nosotros, no es para hacer el concurso en nuestro lugar, es para ayudarnos físicamente, emocionalmente, psicológicamente, para que, en la hora de los exámenes, podamos estar tranquilos y todo aquello que se estudió aflore orgánicamente bien, mentalmente bien, físicamente en paz.
Es por eso que pedimos la ayuda de los Cielos. Haz tu parte, dice Jesús, y los Cielos te ayudaran. Nadie ponga en su cabeza que no es necesario hacer esfuerzos. No. Es necesario que hagamos esfuerzos. Nadie alimente la idea disparatada de que, sin hacer esfuerzos, tengamos mérito de alguna cosa.

Es necesario que cuidemos de la salud. Si yo no tomo mis medicinas, si no cuido de mis medicamentos, orientados por el médico, ¿Cómo podre quejarme de la enfermedad insidiosa que caerá sobre mí? Si yo no tengo el cuidado de hacer el chequeo anual, seamos hombres o mujeres, los exámenes preventivos, en esos tiempos de tantos canceres, de tantas tormentas en el campo de la salud…. Si no hago eso por mí, ¿Quién lo hará? Dios inspirara a los médicos, a los profesionales para que encuentren en nosotros el inicio del problema y tengan condiciones de tratarnos. Pero somos nosotros que salimos de casa, somos nosotros que realizamos nuestro esfuerzo, nuestro empeño, somos nosotros que hacemos nuestra parte y, para eso, podemos cuidarnos con la ayuda de los Cielos.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 177, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em setembro de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 25.04.2010. Em 05.07.2010. Traducido por Jacob.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba