Vida y Valores (Asistencia Espiritual)

Es muy común escuchar el dicho popular: Dime con quién andas y te diré quién eres. ¿Quién no conoce esto? Y, naturalmente, usamos esta expresión, para designar las personas que tienen malas compañías, que andan en buenas compañías. Por la compañía escogemos, las personas que nos caracterizan. Fulano es buen chico, busca buenas compañías. Fulana es buena chica, está siempre con buena gente. Y lo contrario: El no vale nada, ve el tipo de persona con quien anda. Los seres espirituales tienen otra manera de encarar eso. Al revés de decir como nosotros decimos, dime con quién andas y te diré quién eres, ellos tiene una manera de decirlo: Dime quién eres y te diré con quién andas. Porque los Espíritus parten del principio que nosotros somos los que definimos aquellos seres que queremos como nuestros acompañantes espirituales.

Todos nosotros tenemos acompañantes espirituales indudablemente, que creamos en ellos, que no creamos en ellos. Que seamos materialistas, ateos, que seamos espiritualistas. El hecho es que, como afirmo Pablo de Tarso, nosotros estamos cercados por una nube de testimonios. Testimonios positivos, que quieren vernos crecer, avanzar, progresar, y testimonios negativos, aquellos que están listos para molestarnos.

Vale la pena enfocar la cuestión de la asistencia espiritual que todos tenemos, ya que estamos cercados por nubes de testimonios; ya que la población del planeta es mucho mayor que los de la población encarnada en el planeta. Eso quiere decir; hay mayor número de seres en el mundo espiritual, que de seres en la Tierra, vistiendo un cuerpo físico como nosotros. De ese modo, es imposible que nosotros no tengamos un acompañamiento espiritual grande. Pero, no siempre ese acompañamiento espiritual es formado por seres que nos asisten, pero si, por seres que nos rodean. Aquellos que nos asisten, lo hacen por afinidad con nosotros, por algún tipo de interés junto a nosotros. Interés en nuestra evolución, en nuestro progreso, en nuestro crecimiento, o interés en nuestra desdicha, en nuestra infelicidad. Pero, todo eso no deja de ser asistencia espiritual. Quien define el tipo de asistencia espiritual somos nosotros, por la forma de cómo se vive. Esos asistentes espirituales, cuando positivos, cuando el bien, tiene su punto máximo en aquel ser que nosotros llámanos de ángel guardián.

Todos nosotros tenemos nuestro ángel guardián. Esos ángeles guardianes son Espíritus que Dios estableció que serían nuestro guías aquí en la Tierra, nuestros tutores aquí en el mundo. Inspirándonos, acompañándonos, orientándonos para lo mejor, siempre para lo mejor. El ángel guardián siempre nos da las buenas pistas, las buenas sugerencias. Él se comporta como el hermano más mayor o como un padre excelente, un padre muy atento, que está siempre deseoso de ver a sus hijos felices. Esa es la postura del ángel guardián. A veces, damos mucho trabajo a nuestro ángel guardián, porque todo cuanto el nos sugiere, nosotros hacemos lo contrario, desacatamos, desobedecemos. Y, por causa de eso, ciertamente vienen sobre nosotros infelicidades, tormentos, dificultades, cuando no oímos la voz inspirada de nuestro ángel guardián.

Todos nosotros, depositarios de esos seres espirituales que nos asisten, debemos de prender a entablar contacto más cercano, más íntimo con nuestro ángel guardián, que es el mayor de los asistentes que acompañan nuestra vida aquí en el planeta. Es ese ángel guardián o ser que Dios colocó para atendernos, para nosotros entender, coloco a nuestra disposición. Vale la pena que tengamos contacto con ese ángel guardián. ¿Cómo conseguimos eso? A través del ejercicio del silencio íntimo. Si somos personas, si somos individuos buscando siempre barullos, tumultos, agitación; si nos gusta mucho la actividad excesivamente ruidosa, con certeza no conseguimos el silencio íntimo, para hacer puente con nuestro ángel guardián.

Él es el guía de nuestra vida. Es el que define aquello que nosotros pretendemos conseguir, nos ayuda en aquello de deseamos alcanzar, nos inspira para el bien y nos impulsa para Dios. Vale la pena pensar en esos asistentes espirituales sí, pero entendiendo, que nuestro deber inmediato es contactar con intimidad a nuestro ángel guardián.

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Es gracias a nuestro ángel guardián, que muchas situaciones son evitadas, porque él trata de anteceder en muchos lugares, en muchos acontecimientos, para que nosotros no seamos cogidos de sorpresa. Cuantas veces es él que nos inspira cambios de camino, la adopción de un determinado camino. Es él que nos inspira a volver a casa, después de haber salido, y ahí descubrimos que quedo una olla en el fogón encendido, que quedo una olla sobre la llama encendida. Es el que nos orienta para mirar la cuna del bebe, que a veces está de bruces, sofocado. Es él que nos orienta para dar una mirada al coche, antes de arrancar, y percibimos que hay alguna alteración, algún derrame. Nuestro ángel guardián está siempre dispuesto, conduciendo nuestros pasos, orientando nuestros pasos. Pero, no siempre desarrollamos afinidad con nuestro ángel guardián. A veces, nuestro interés, nuestras prácticas, nuestras acciones buscan más los asistentes negativos, nuestras comparsas espirituales, comparsas de nuestros errores, comparsas de nuestros equívocos. Muchas veces, damos más atención espiritual a los seres que nos quieren arrastrar para abajo, porque ellos nos inspiran, por ejemplo, para la bebida y nosotros vamos, nos inspiran provocación a la vida, y nosotros adoptamos su inspiración, nos inspiran para el crimen, y vamos, nos incitan para la droga, y nosotros vamos.

Ciertamente, nadie recibe solamente una inspiración. Cuando nos viene a la mente una idea negativa, paralelamente viene otra positiva: Fulano, haga esto, y la otra voz dice: No haga esto. Beltrano, pruebe esto, y otra voz interna que nos sugiere: No pruebe esto. Y queda por cuenta de nuestro libre albedrío, decidir lo que hacemos y lo que no hacemos. Nuestros asistentes espirituales positivos, los Benefactores Espirituales de nuestras vidas, están siempre peleando para que acertemos, para que crezcamos, para que suframos menos. Pero ellos no nos pueden impedir sufrir, si nosotros buscamos el sufrimiento. Es por esto que nos cabe tener más atención para con nuestra vida, porque, de acuerdo con la manera que nosotros somos, estableceremos cuáles serán las entidades espirituales que nos acompañaran, que formaran ese grupo de testimonios acompañando nuestra vida, cubriendo y secundado nuestro actos.

Es por causa de esto que Jesús Cristo nos orientaba para el hecho de ser Él el Camino, ser Él la Verdad, dirigiéndonos para la gran Vida. No es de extrañar que Pablo de Tarso nos propone: Cuidad prudentemente como andáis, porque la forma por la cual andamos, los destinos que buscamos, definirán la asistencia espiritual con la que contaremos.
No adelanta a las personas decir que su vida está yendo para atrás, que ellas no tiene suerte en la vida, si sus pensamientos, si sus acciones, si sus búsquedas, son de mala índole, son de mala calidad.

Si cuando la persona piensa en alguien o en alguna cosa, piensa siempre para abajo, piensa siempre negativamente, es obvio, que el tipo de entidades espirituales que le darán asistencia, que le acompañaran, serán entidades de bajo nivel. Tenemos la responsabilidad sobre la asistencia espiritual que tenemos. Era muy común, en tiempo del añorado Chico Xavier, las personas decir que se aproximaban a Chico Xavier y se sentían bien, se sentían abrigados, se sentían abrazadas por Chico Xavier, que daba a cada persona la sensación de que eran las más amadas por él, gracias a ese envolvimiento espiritual de Chico Xavier, la influencia positiva que ejercía sobre las personas. Eso porque Chico Xavier tenía una asistencia espiritual notable.

El Espíritu Emmanuel, su guía espiritual, su ángel de la guarda, creaba en torno de él un aura de paz, de felicidad, de alegría, con toda responsabilidad que Chico tenía en sus realizaciones. Era por eso, por la vida que él llevaba, que merecía la asistencia del Espíritu Emmanuel. Muchos de nosotros nos gustaría tener como guías espirituales Espíritus positivamente buenos, almas nobles, Espíritus angélicos. Pero, para eso, tenemos que hacer la parte que nos cabe aquí en la Tierra: la lucha por ser buenos, la lucha por mejorar nuestra manera de vivir, la lucha por mejorar aquellos que están a nuestro alrededor, y sembrar por los caminos por donde pasamos las simientes de la felicidad.

Nuestros asistentes espirituales, están profundamente relacionados a nuestros hábitos, a nuestros pensamientos, a nuestro psiquismo. Por causa de eso, vale la pena que usted, que yo, que todos nosotros, busquemos a lo largo de nuestros caminos, mayor unión con nuestro ángel guardián, desarrollando silencios íntimos, el acto de orar y de meditar profundamente.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 146, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em abril de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 09.11.2008. Traducido por Jacob.

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