Fuga o defensa

1-Un gran incendio se inicia en un edificio. Antes de que sean socorridas, muchas personas, saltan para escapar de las llamas, estrellándose en el suelo. ¿Podemos considerar que es un suicidio?

No, porque no hubo la intención del auto-aniquilamiento. Fue apenas un gesto instintivo de defensa. La temperatura, en una situación de esa naturaleza puede alcanzar los mil grados centígrados. Imaginemos lo que es eso, considerando que el agua hierve a cien grados. Literalmente, las personas se derriten. Llevados a la desesperación, saltan para escapar de ese infierno insoportable.

2-¿Cómo quedan en el Mundo Espiritual?

Retornan en la condición de accidentados. Rápidamente reciben apoyo de dedicados socorristas, que luego se presentan para amenizar sus padecimientos y providenciar su ingreso en hospitales de la Espiritualidad, especializados en ese tipo de atención.

3-¿Están afectados, perisepiritualmente?

La muerte violenta siempre tiene repercusión en el periespíritu, pero nada que se compare a los lamentables desajustes que marcan a los suicidas. Son, digamos, heridas, perfectamente superables, que no dejarán secuelas, a medida que el Espíritu tome conocimiento de su nueva situación y se reintegre en la vida espiritual.

4-Considerando que la muerte en un incendio puede ser kármica, algo por lo cual el individuo debe pasar, ¿no estaría configurada una fuga?

¿Quién puede garantizar que su karma era morir devorado por las llamas? ¿Por qué no habría de ser el de estrellarse en el suelo, precipitándose desde gran altura? Otra hipótesis es que no se considere este suceso como algo kármico. Estaríamos apenas ante de una contingencia de la propia existencia humana.

5-¿Pasar por esa situación sin merecerlo?

Imaginemos a un sentenciado en una penitenciaria. El ambiente es pésimo y conviven presos de alta peligrosidad. Él podrá ser agredido, maltratado, incluso muerto. Nada de eso habrá ocurrido como parte de su pena, pero sí por el hecho de estar allí. Lo mismo ocurre con nosotros en la existencia humana. Karma es vivir en la Tierra. El resto es resultado.

6-¿Y como evitar resultados no programados, relacionados con las contingencias de la Tierra?

Jesús nos ofrece la orientación perfecta: oración y vigilancia. Es preciso que estemos atentos, guardando prudencia en nuestras acciones y cultivando la oración. Muchos males serían evitados si estuviésemos bien sintonizados con los mentores espirituales, siempre empeñados en preservar nuestra integridad.

7-En situaciones de esa naturaleza, hay personas que son, por así decirlo, desviadas del peligro. ¿Cómo justificarlo? ¿Estaban bien sintonizadas? ¿Tuvieron merecimiento?

Aquí entramos en el terreno de lo imponderable. Esas y otras hipótesis están en el ámbito de lo posible. Como decía Shakespeare, hay más cosas entre la Tierra y el Cielo de lo que concibe nuestra vana sabiduría.

8-¿La recuperación de aquellos que mueren en tal situación es rápida?

A excepción del suicida, cuyo post-mortem es siempre doloroso, nuestra situación, después del túmulo, no depende tanto de como morimos sino de cómo hemos vivido. Alguien puede morir trágicamente y luego recomponerse, mientras que otro, que tuvo una larga enfermedad, podrá enfrentar serias dificultades.

Richard Simonetti
Extraído del libro «Suicidio todo lo que usted mesitas saber»

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