Cadáveres

«Pues donde estuviere el cadáver, ahí se juntarán las águilas – (Mateo, 24:28)

Presentando la imagen del cadáver y de las águilas, se refería el Maestro a la necesidad de los hombres penitentes, que precisan recursos de combate para la extinción de las sombras en que se sumergen.

No se elimina el pantano, lanzándole flores.  Los cuerpos putrefactos en el campo atraen cuervos que los devoran.

Esa figura, de alta significación simbólica, es de lo más fuertes llamados del Señor, convocando a los servidores del Evangelio a los movimientos del trabajo santificante. En varios círculos del Cristianismo renaciente surgen los que se quejan, desalentados, de la acción de perseguidores, obsesores y verdugos visibles e invisibles. Algunos aprendices se declaran atados a la influencia de ellos y se confiesan incapaces de atender a los designios de Jesús.

Convendría, sin embargo, mucha ponderación, antes de afirmaciones de ese jaez, que sólo acusan a los propios autores. Es imprescindible recordar siempre que las aves impías se juntarán en torno de cadáveres al abandono. Los cuervos se radican en otras regiones, cuando se limpia el campo en que permanecían.

Un hombre que se afirma invariablemente infeliz suministra la impresión de que respira en un sepulcro; pero, cuando procura renovar su propio camino, las aves oscuras de la tristeza negativa se apartan más lejos.

Lucha contra los cadáveres de cualquier naturaleza que se abriguen en tu mundo interior. Deja que el divino sol de la espiritualidad te penetre, pues, mientras fueres ataúd de cosas muertas, serás seguido, de cerca, por las águilas de la destrucción.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Pan Nuestro»

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