Vida y valores (Las aflicciones humanas – causas actuales)

En el campo de las aflicciones de la criatura humana, podemos identificar causas que son creadas ahora. Mucha gente llora, se lamenta. Hay muchos que se desesperan delante de los problemas, de los tormentos, de las dificultades que les están sobrecargando la vida en la actualidad, en estos días. Casi nunca esas mismas personas perciben que esos sufrimientos, esas aflicciones, esos problemas por los cuales están pasando fueron creados ahora, en esta misma vida, en los tiempos de nuestra trayectoria terrestre.

Una de las causas más punzantes de aflicciones es el temperamento. ¡Dios mío! Cuantas son las personas que tienen malas pulgas. Son dichas personas de mucho carácter. Hay otros que ni carácter tienen, explotan por cualquier cosa. Entonces, son personas mal vistas, no son queridas, donde llegan los otros salen. Y eso es motivo de tormento, de aflicción. Pero por causa de ellas mismas.

Existen otros que afirman no llevar desafueros para casa y, por cualquier cosa, estallan. Otros afirman que son muy buenos, pero que nadie puede pisarles los pies, otros dicen… otros dicen tantas cosas para justificar lo injustificable. Yo doy un buey para no entrar en la pelea; doy una boyada para no salir de la pelea. Son personas temperamentales, extrañas criaturas. Van generando en torno de si miedo en algunos, rabia en otros, indiferencia en varios. Al mismo tiempo, generan reacciones similares de otros que también tienen poca paciencia, no tienen paciencia o que también son muy buenas en cuanto no tengan los pies pisados. Al final de cuentas, vivimos en la Tierra en busca de la felicidad, en busca de nuestra integración con Dios y con Sus Leyes.

No importa si no se es religioso, si no se frecuenta institución religiosa, si no se participa de circuidos religiosos, Dios es el Padre del Universo. No nos importa cómo se Le llame. Él es el Padre del Universo, es el Gran Creador. Y nuestro compromiso, en esta vida, es ajustarnos a Sus Leyes. Entonces hay muchos sufrimientos, muchas aflicciones generadas por causa de nuestro temperamento. Personas explosivas, personas que se cierran, al revés de conversar, de hablar, de decir lo que les está incomodando. Ellas se cierran y actúan con rabia, con disgusto, con odio, sin decir una palabra. Cuándo se les pregunta: ¿Hay algún problema? –ellas dicen: No, está todo bien. Pero en este está todo bien, va la marca de su indisposición interior.

También hay problemas, aflicciones en esta actualidad, que son pendientes de los vicios que adquirimos. ¡Cuántos vicios! Una persona que aprendió a fumar desde joven, de allí a pocos años estará con asma, con bronquitis, con enfisema pulmonar y quien sabe, con cáncer. Estará transpirando mal olor, el tabaco en la circulación sanguínea. Cuantas son las enfermedades, amputaciones, degeneración orgánica por causa del tabaquismo. No es Ley de Dios tener que fumar, no fue una imposición de la Divinidad tener que fumar, pero hay libertad, el libre albedrío. En esta vida, el individuo comenzó a usar esa droga, el tabaco y fue enfermando el cuerpo, fue mutilando el cuerpo. Entonces, es natural que nos identifiquemos con todos esos individuos, aquellos que están provocando aflicciones para su vida, en esta actualidad, en esta misma existencia. Hay aquellos que usan alcohol y van en la misma dirección. Beben porque beben. Afirman mil cosas: beben por alegría, beben por tristeza, beben porque hace calor, beben porque hace frío. Beben porque beben y van generando desgastes orgánicos, problemas neurológicos, dificultades sociales que comienzan en la familia, atormentada como una persona alcohólica, como se dice actualmente.

Comenzamos a ver que hay muchas aflicciones cuyas causas están en nuestra vida presente, son parte de nuestra actualidad y cabe a nosotros tener precaución y evitarlo gradualmente.

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Existen situaciones que, verdaderamente, son dispensables. Hay cosas que no se necesita vivir aquí, ahora, no precisa sufrir en este existencia. Recuerdo de un episodio que acompañé de cerca, porque se trataba de una persona conocida, que demoró mucho al casarse. Era una joven profesora, y tardó en casarse porque querida encontrar la persona ideal. Se caso con un hombre más maduro que ella pero de un temperamento muy explosivo, de aquellos intolerantes. Se casaron, vivieron felices algunos meses. Ella se quedó embarazada, nació él bebe y cuando él bebe contaba tres meses de edad, era fin de año, y el matrimonio decidió ir a un comercio para comprar una refrigerador de mayor tamaño, para atender a la familia que estaba comenzando a crecer. Salieron, hicieron las compras y volvieron para casa. Él conduciendo el coche y ella, al lado, con el niño en los brazos. En una determinada calle de la ciudad, un taxista le cerró el paso, por inadvertencia de esos profesionales que trabajan de cualquier manera. Le cerró el paso y él, en aquella aflicción, en aquella agonía, imaginó que el taxista lo hizo a propósito. Aceleró su vehículo, fue atrás del taxista, le hizo parar y le abrió la puerta del coche. Era para discutir, era para reñir, pero el taxista imaginó que le iba a agredir, cogió un arma de la guantera del taxi y disparo sobre el padre de la familia. Lo mato y la esposa tubo que criar el hijo sola, sufrir la dificultad de la viudez y de todos los compromisos resultantes de eso.

El otro hombre, en la prisión. Y la vida siguió su curso. No había ninguna necesidad de esos niños de ser criados sin padre, de esa mujer quedar viuda, de ese taxista ser preso, si no fuese el temperamento y una actitud infeliz de una persona tensa, de temperamento tenso.

Son las causas actuales de las aflicciones. ¿Cuántas son las personas que van a limpiar las ventanas de un edificio, sin ningún instrumento de seguridad? Se cuelgan en las ventanas y caen. No fue Dios que lo hizo, no era la hora. Son suicidios indirectos. Cuantas son las personas que beben alcohol y cogen el coche para conducir. Ellas se pueden matar, pueden matar a otros, pueden provocar tragedias sin nombres en la sociedad. Aflicciones generadas, ahora, por la inadvertencia, por la incuria, por la mala voluntad, por el temperamento rebelde de alguien que entendió que el alcohol en si no tendría el mismo efecto que tiene sobre todas las demás personas. Entonces comenzamos a percibir que hay muchas aflicciones que generamos ahora. Aquellos padres que no educan bien a sus hijos y, desde temprano, les van enseñando a devolver violencia con violencia, a reñir en las calles, a no llevar malas maneras para casa, a sacar provecho de todo, a pasar por encima de todo el mundo para conquistar sus objetivos en nombre de la astucia, luego más, esos padres estarán sufriendo tanto, porque la policía vendrá a su puerta a decirles que ellos mataron indios, incendiaron indios pensando que eran mendigos, golpearan a empleadas domésticas, asumiendo que eran prostitutas, como si mendigos y prostitutas debiesen coger de la clase media o de quien quiera que sea. La educación que recibieron.

Y tanto es verdad que son esos mismos padres, que ya provocaron ese proceso horrible de falta de educación o de mala educación, que van en busca de profesionales corruptos para defender a sus hijos de los crímenes que ellos mismos enseñaron. Es tan extraño la criatura humana cuando se distancia de las Leyes de Dios, cuando no presta atención en el mundo que es, por si mismo, de pruebas y expiaciones, que nos cabe suavizar, viviendo mejor. ¿Cómo voy aprovechar cualquier situación de mi vida para empeorar mi condición?

Es necesario tener mucho cuidado para que no generemos en estos días de nuestra vida aflicciones que tendremos que sufrir en estos días de nuestra vida.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 164, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em julho/2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 20.09.2009. Em 05.01.2010. Traducido por Jacob.

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