Página a los Espiritas

Examinando los imperativos del progreso, acordémonos de que no pocos amigos extrañan los ideales y actividades de los espíritus y de los espíritus, en el trato con los asuntos que nos envuelven los intereses, más allá del plano físico.

Superstición – dicen algunos.

Futuro no interesa – claman otros.

Entretanto, el mundo que antiguamente consideraba brujería el hecho de diagnosticarse una enfermedad a través de la clarividencia, en la actualidad realiza la proeza, en carácter de rutina, por la radiografía.

Y, cuantos aseguran no encontrar ninguna ventaja en los estudios que vamos efectuando en torno del porvenir, no desisten de educar a los hijos para las eventualidades del tiempo, exigen que las organizaciones legales mantengan su orden, se utiliza de la medicina preventiva y hacen seguro contra incendio.

Se declaran fijados solamente en los sucesos de hoy y en las conquistas de hoy, pero, en el fondo, saben que el mañana le llamará a la puerta y se preparan prudentemente para enfrentarlo.

A pesar de la opinión de cuantos no nos pueden comprender de pronto, continuemos en nuestros objetivos y tareas, construyendo el entendimiento nuevo para la Vida Mayor.

Sin herir a nadie, aunque decididos a sustentar la verdad y a defenderla con los recursos de la lógica y del buen sentido, prosigamos edificando la solidaridad humana sobre las bases del amor que el Cristo nos dejó.

Y tanto como esté a nuestro alcance, sin curiosidad perezosa y sin prisa enfermiza, comprobemos la inmortalidad del alma, demostrando que la conciencia se muestra responsable y activa para allí de la tierra; que la criatura en cualquier parte recoge la semilla; que el espíritu sea él quien sea y donde esté, vive en los reflejos de las creaciones mentales que él mismo alimenta y que la reencarnación es la ley a través de la cual somos todos llevados a la renovación y al progreso incesante.

Todo lo posible, trabajemos en la Causa de la Humanidad que la Doctrina Espirita representa.

Los hombres encarnados de ahora son nuestros descendientes y nosotros, los desencarnados de la hora que pasa, seremos después los descendientes de ellos, hasta que ellos y nosotros nos mostremos en condiciones de acceso a las Esferas Superiores.

“Cuna -existencia – desencarnación – renacimiento”, constituyen cuatro estados de evolución que caben en las cuatro letras de la VIDA. Y la VIDA, con sus grandezas y exigencias, problemas e imposiciones, tanto se encuentra ahí, como aquí.

Emmanuel

Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro “Canales de la vida”
Traducido por Jacob

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