Vida y valores (Internet)

Quién podría imaginar que el invento de Norbert Wiener diese para el mundo los resultados que viene dando. Norbert Wiener pensó, durante un tiempo, una forma de crear una máquina que pudiese realizar todo lo que el cerebro humano es capaz de realizar. Con una ventaja: sin la pereza característica de la criatura humana.

Cuando necesitamos apretar un botón, por ejemplo, tenemos la voluntad, la mente acciona nuestro sistema nervioso, que actúa sobre el musculo. Entonces, apretamos el botón. Es un lapso de segundo, pero lo suficiente para errar el blanco. De esa manera, Wiener pensó en una maquina que hiciese eso: apretase el botón, sin ese movimiento neurológico, hasta realizar el hecho. Surge, entonces, el cerebro electrónico. Válvulas, cables, piezas diversas compusieron el primer cerebro electrónico, que ocupaba casi un edificio de dos plantas, para que toda aquella parafernalia mecánica pudiese funcionar.

En la medida en que el tiempo pasó, gracias a los complementos que fueron siendo adicionados a aquel conocimiento básico, nuestro cerebro electrónico se transformó en un ordenador. Y, hoy, cualquier niño tiene su ordenador, a través del cual actúa en lo que quiera, desde juegos hasta compras, negocios, gestiones, que son hechos a través del ordenador. Todo gracias a ese conjunto de cosas que antecedieron a ese progreso: el conocimiento de la electricidad, la invención del teléfono o el tubo de rayos catódicos, conocido como CRT.

También la construcción de las redes, la iniciación del concepto de redes y la invención de los chips. Cuando se junto todo eso, pasamos conocer Internet. Gracias a Internet que, por su vez, solo existe por causa del ordenador, vivimos en un mundo en que ya no se imagina sin Internet. Todo lo que hacemos hoy es a través de Internet. Nuestras inscripciones en concursos, los diarios universitarios, todo por Internet. Para hacer compras, para pagar cuentas, para recibir cartas, mandar cartas, mensajes variados, catálogos, gráficos, diseños, programas, libros: Internet.

En un breve lapso de tiempo, nos comunicamos con el otro lado del mundo, en imágenes. Pasamos a usar determinadas cámaras, las famosas Webcam, para proyectar para quién se comunica con nosotros donde quiera que este, nuestra imagen, la imagen del que queramos y los otros nos las devuelven. Hacemos reuniones empresariales, estudiantiles, políticas, a través de Internet. A partir de eso, el mundo es otro mundo. Percibimos como, poco a poco, la Divinidad, que ama la Tierra y a los terrestres, van permitiendo que se abran puertas de progresos antes inimaginables. ¿Cómo hemos vivido tanto tiempo sin Internet? No sentíamos falta de Internet.

El genio de un hombre hizo que comenzara a maquinar que, sin la ayuda de un aparato que suprimiese nuestra pereza, sería muy difícil continuar haciendo grandes cosas en el mundo. Internet viene siendo un instrumento que, a semejanza del poder, del oro, del dinero, es usado para nuestro placer. Por causa de eso, vale la pena considerar como usamos Internet.

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Ese instrumento notable que es Internet, bendición de Dios para nuestro progreso humano, también viene siendo usado por mucha gente de mala índole. Internet permite el anonimato. No somos obligados a aparecer, de rostro, en las pantallas que registran nuestros mensajes. Acompáñanos la acción de individuos inteligentes, que podrían trabajar para el bien, pero prefieren prestar servicio al mal, a lo equivocado, al desequilibrio, a las tinieblas humanas. Tenemos los hackers, por ejemplo, que son verdaderos genios de la electrónica, de la informática y que podrían usar esos conocimientos para fines nobles. Con todo, lo usan para delinquir, para penetrar indebidamente en programas ajenos.

Al lado de eso, encontramos los que se valen de Internet para cometer crímenes variados, para la calumnia. El individuo juega en la red de miserias, horrores del pensamiento, incriminando personas, tirando al lodo nombres, cobardemente, porque puede valerse de un nombre falso. No precisa firmar el mensaje, puede hacerlo con la cuenta de quien no es, en verdad. Cuantos problemas con niños, adolescentes han sido creados en Internet, exactamente porque el adulto se hace pasar por otro niño o adolescente, usa su jerga, habla su lenguaje y ahí entonces, los crímenes de pedofilia…, por Internet.

Niños son seducidos al dar direcciones, nombre de los padres, datos personales y, en su ingenuidad, desorientados por los propios padres, van pasando, imaginando que están conversando con otro niño. Los problemas de bullying, cuando niños escolares, alumnos son bombardeados por colegas o por profesores, disminuyendo su autoestima, determinados problemas psicológicos o psiquiátricos de grave repercusión. Pero, encontramos aquellos que hacen buen uso porque, gracias a Internet, podemos entrar en los conocimientos de la Ciencia, de los filósofos, en el mundo de las artes, de la cultura en general. Podemos viajar, a través de programas que nos llevan a conocer las calles y avenidas del mundo. Podemos encontrar cuadros de museos, los más famosos, adentrarnos en salones importantes de esos museos y contemplar la belleza que allí es expuesta para quien viaja, para verlos.

Internet, en las manos del bien, ha patrocinado cursos académicos, cursos escolares a distancia, con rigor, con controles. Es claro que hay también chistes, bromas de mal gusto, llamadas de cursos. Sin embargo, hay cosas serias, cosas grabes, cosas bellas, realizadas vía Internet. De esa manera, nos damos cuenta de que todas las bendiciones que Dios permite llegar al mundo, la criatura humana, en su impetuosidad, en su estilo excitado de ser, desea controlar, desea ser el dueño. Y porque nuestro lado ético-moral no anda así tan bien desarrollado, muchos quieren sacar provecho, aun por medios sospechosos, de esas bendiciones que Dios nos envía. Internet no escapó de esto.

Cabe a usted, cabe a todos nosotros, la observancia de la ética, de la moralidad, en el uso de ese vehículo importante para nuestra vida social. Saber que aquello que estamos plantando en Internet y que se esparce por el mundo entero, de bueno o de malo, un día, más temprano o más tarde, tendremos que volver para recoger. Si fuesen cosas buenas, recogeremos esos frutos dulces de la felicidad. Si son negativas, tendremos que sufrir la reconstrucción del bien en la Tierra.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 206, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2009. Em 24.01.2011. Traducido por Jacob.

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