Como seguirás

Tu escala de valores necesita de una valoración.

Depositas mucha importancia en monedas y gemas preciosas, telas famosas y alfombras especiales, platerías y cristales…

E incluso cuando el aliento de la fe te sopla el corazón, buscas doctrinas exóticas y comportamientos alienantes, emprendiendo viajes que te llevan a la presencia de personalidades extrañas o carismáticas.

Te calmaste por un momento y ya en otro retorna la incerteza y la insatisfacción. El ansia de quieres más y el vehemente deseo de abarcar todo te agotan los nervios, y el equilibrio golpea en retirada.

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Los tesoros valen el precio que les atribuyes. Ninguno de ellos llena el espacio de la nostalgia de un ser amado o trae el amor legítimo de alguien al corazón solitario.
En el desierto ardiente o en una isla solitaria no te proporciona una gota de agua o una baya de pan.

El conocimiento sin disciplina mental, igualmente se hace instrumento de perturbación e inestabilidad.

Las varias teorías, dispares y conflictivas entre sí, aturden la razón.

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Toda búsqueda de la Verdad, para legitimarse, debe ser fundamentada en la paz.
La prisa responde por la imperfección de cualquier obra en cuanto la indolencia por la tardanza de la realización.

Cálmate, da ritmo equilibrado a tus intereses y encontrarás el filón de oro que te llevará a la felicidad.

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Jesús ya vino a estar contigo y te dejó un precioso legado, que aún no conoces.

A Mahatma Gandhi le bastó el “sermón de la montaña” para completar su preciosa y misionaria existencia de hombre de fe y acción.

¿Ya lo leíste, meditando y aplicando sus conceptos en el día a día?

Revalúa, pues, tu existencia, porque tal vez, sin aviso previo, la muerte llega a tu puerta, y, sin pedir permiso, te diga que estás en la hora de volver.

¿Cómo seguirás?

Por el Espíritu Joanna de Ângelis
Momentos de meditación
Divaldo Pereira Franco
Traducido por R Bertolinni

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