Ante los grandes hermanos

¡Médiums! ¡Aun cuando en el camino se os presenten barreras de fuego, purificad el pensamiento con el fin de reflejar fielmente el mensaje celeste en el mundo!…

Todas las realizaciones respetables de la Tierra nacen con el trabajo de los que se humillan para servir.

No creáis, sin embargo, que los obreros del progreso reciban de Dios sólo la cuota de lágrimas, porque ninguno de ellos llega a la extenuación sin que su sacrificio no se le transforme en un cántico jubiloso…

¡Es que a pesar de tantos golpes con que ultrajan su cuerpo y su alma, ellos se sienten apoyados por los Grandes Hermanos!…

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Los Espíritus purificados que conquistaron la alegría suprema del amor sin límites, os conducen hoy a la edificación del reino de paz y felicidad que nos prometió Jesús. No siempre seréis de los que están en la cúspide de los edificios. Surgiréis, muchas veces, a la manera de la piedra dura que penetra en la tierra para posibilitar el levantamiento de las paredes. Otros construirán preciosos ornamentos, mientras que, en distintas oportunidades, a vosotros se os reservará el papel de los cimientos oscuros que garanticen la estructura de los edificios…

Recordaos también de los representantes de la Gloria Inefable, quienes aseguran la armonía del mundo sin jamás esperar los aplausos terrestres.

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Cuando no estuvieres capacitados para responder a los interrogatorios humanos y el sarcasmo de las gentes os afecten vuestro ánimo, ¡no os sintáis disminuidos! El álamo vigoroso fue una tierna rama, y muchos sabios de la Tierra aun cuando se rían de los cielos, están obligados a comer el pan al cual contribuyeron los gusanos cuando acunaron a la semilla depositada en la oscuridad de la tierra. A los que os pidan maravillas, ofreced el prodigio de vuestro corazón renovado y humilde, en el que se manifieste el amparo de la Divinidad.

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Si vuestros deberes están cumplidos, no os preocupéis por vosotros, porque la luz que irradia la lámpara tiene por misión alejar las tinieblas. Puestos en el mundo para sustentar las verdades del Espíritu, tenéis el hermoso y anónimo destino de los árboles, que producen bienes en abundancia y soportan los malos tratos de quienes arrebatan sus frutos; mas vuestros cultivadores espirituales no poseen campos en la Tierra…

Moran en las galaxias estrelladas del Infinito, de donde regresan, abnegados, a la residencia de los hombres, para poner a los Espíritus de éstos en la posesión de la herencia inmarcesible de la inmortalidad, a la cual los destinó el Padre Supremo, otorgándoles el más grande tesoro del Universo!…

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¡Regocijaos, dado que los mensajeros de la Eterna Alegría os aceptan vuestra migaja de sufrimiento por extender la luz en la construcción divina! Ellos, que estuvieron con todos los apóstoles del pasado, alimentan hoy vuestras energías para que la Tierra del futuro sea mejor…

Inspiran vuestra palabra para que los desalentados se reanimen y balsamizan vuestras manos para sanar enfermos… Son ellos la inspiración que os quita un pesar, la oración que os tonifica…

Curad, atribuyéndoles la virtud; extended el bien, reconociéndoles el poder; consolad, confiriéndoles el mérito; aceptándoles la lección… Confiad y auxiliad, porque los Grandes Hermanos están con vosotros, y para que estéis invariablemente unidos a todos ellos basta seguirlos a en el servicio al prójimo, olvidándoos de vosotros mismos y trabajando con la conciencia tranquila y la sinceridad en el corazón…

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier

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