La raza adámica

38. – Según la enseñanza de los Espíritus, fue una de esas grandes emigraciones, o si se prefiere, una de esas colonias de Espíritus, venidos de otra esfera, la que diera nacimiento a la raza simbolizada en la persona de Adán, y, por esta razón, llamada raza adámica. Cuando ella llegó, la Tierra estaba poblada desde tiempo inmemorial, como América cuando llegaron los europeos. La raza adámica, más adelantada que las que la habían precedido en la Tierra, era, en efecto, más inteligente; fue ella la que impulsó a las demás al progreso.

El Génesis la describe, desde su principio, como una raza industriosa, apta para las artes y para las ciencias, sin pasar por la infancia intelectual, lo que no es propio de las razas primitivas, lo que concuerda con la opinión de que se componía de Espíritus que ya habían progresado. Todo prueba que no era antigua sobre la Tierra, y nada se opone a que no esté aquí sino algunos millares de años, lo que no estaría en contradicción ni con los hechos geológicos, ni con las observaciones antropológicas, y, por el contrario, tendería a confirmarlas.

39. – La doctrina que hace proceder a todo el género humano de una sola personalidad, hace seis mil años, no es admisible en el estado actual de los conocimientos. Las principales consideraciones que la contradicen, sacadas del orden físico y del moral, se resumen en los siguientes puntos: Desde el punto de vista fisiológico, ciertas razas presentan tipos particulares característicos, que no permiten asignarles un origen común. Hay diferencias que, evidentemente, no son efecto del clima, puesto que los blancos que se reproducen en los países de los negros no se tornan negros, y recíprocamente.

El ardor del Sol tuesta y broncea la epidermis, pero nunca transformó a un blanco en negro, no ha achatado la nariz, cambiando la forma y los rasgos de la fisonomía, ni vuelve crespos y lanosos los cabellos lacios y sedosos. Hoy se sabe que el color del negro proviene de un tejido particular, subcutáneo, propio de la especie. Es necesario, pues, considerar que las razas negras, mongólicas, caucásicas, han tenido su origen propio y han nacido simultánea o sucesivamente, en diferentes partes del globo; su cruzamiento ha producido las razas mixtas secundarias. Los caracteres fisiológicos de las razas primitivas son indicio evidente de que proceden de tipos especiales. Las mismas consideraciones existen, tanto para los hombres como para los animales, en cuanto a la pluralidad de estirpes. (Cap. X, Nº 2 y siguientes).

40. – Adán y sus descendientes son representados en El Génesis como hombres esencialmente inteligentes, pues, desde la segunda generación, construyen sus casas, cultivan la tierra, trabajan los metales. Sus progresos en las artes y en las ciencias fueron rápidos y constantemente sostenidos. De otro modo no se concebiría, que esta estirpe tuviese, por descendientes, numerosos pueblos tan atrasados, de una inteligencia tan rudimentaria, que se codean, aún en nuestros días, con la animalidad; que perdiesen todo rastro y hasta el menor recuerdo tradicional de lo que hacían sus padres. Una diferencia tan radical en las aptitudes intelectuales, y en el desarrollo moral, atestigua, con no menos evidencia, una diferencia de origen.

41. – Independientemente de los hechos geológicos, la prueba de la existencia del hombre sobre la Tierra antes de la época fijada por el Génesis, la obtenemos de la población del globo. Sin hablar de la cronología china, que se remonta, según se dice a treinta mil años, documentos más auténticos atestiguan que Egipto, India y otros países, estaban poblados y florecientes por lo menos tres mil años antes de la era cristiana; en consecuencia mil años después de la creación del primer hombre, según la cronología bíblica. Documentos y observaciones recientes no dejan ninguna duda, hoy, sobre las relaciones que existieron entre América y los antiguos Egipcios de donde es necesario concluir que ese continente ya estaba poblado en esa época. Sería, pues, preciso admitir que, en mil años, la posteridad de un solo hombre ha podido cubrir la mayor parte de la Tierra, mas, tal fecundidad sería contraria a todas las leyes antropológicas (1).

42. – La imposibilidad se hace aún más evidente si se admite, con El Génesis, que el diluvio destruyó a todo el género humano, con excepción de Noé y su familia, que no era numerosa, en el año de 1656 o sea 2.348 años antes de la era cristiana. No sería, pues, en realidad, de Noé que dataría la población del globo; ahora bien, cuando los hebreos se establecieron en Egipto, 612 años después del diluvio, ese era ya un poderoso imperio, que habría sido poblado, sin hablar de otros países, en menos de seis siglos, sólo por los descendientes de Noé, lo cual no es admisible. Notemos, al paso, que los egipcios acogieron a los hebreos como extranjeros; sería sorprendente que hubiesen perdido el recuerdo de una comunidad de origen tan cercano, mientras conservaban religiosamente los monumentos de su historia. Una rigurosa lógica, corroborada por los hechos, demuestra, de la manera más perentoria, que el hombre se halla sobre la Tierra desde un tiempo indeterminado, muy anterior a la época que señala El Génesis.
Ocurre lo mismo con la diversidad de estirpes primitivas; porque demostrar la imposibilidad de una proposición, es demostrar la proposición contraria. Si la geología descubre vestigios auténticos de la presencia del hombre antes del gran período diluviano, la demostración será aún más absoluta.

(1) La Exposición Universal de 1867 presentó antigüedades de México, que no dejan ninguna duda sobre las relaciones que los pueblos de ese continente tuvieron con los antiguos egipcios. El Sr. León Mechedin en una nota colocada en el templo mexicano de la exposición, se expresó así:

“Es conveniente no publicar antes de tiempo los descubrimientos hechos desde el punto de vista de la historia del hombre, por la reciente expedición científica de México; sin embargo, nada se opone a que el público sepa, desde hoy, que la exploración constató la existencia de un gran número de ciudades encubiertas por el tiempo, pero que gracias a la piqueta y el fuego se pueden sacar de sus mortajas”.

“Las excavaciones pusieron al descubierto, por todas partes, tres cunas de civilizaciones que parecen, dar al mundo americano, una antigüedad fabulosa”. Es así que, cada día, la ciencia viene a dar el desmentido de los hechos a la doctrina que limita a 6.000 años la aparición del hombre sobre la Tierra, al pretender hacerlo salir de una sola estirpe.

Allan Kardec
Extraído del libro «La Génesis»

4 comentarios en “La raza adámica”

    • ¡Hola! En realidad los niños que hay en el mundo espiritual, son espíritus que murieron siendo niños aun, y que los mantienen como niños porque volverán a encarnar en muy poco tiempo, solo en eso, porque niños en verdad no los hay, todos son adultos.

  1. Hola mucho gusto y que interesante articulo, tengo una duda y quizá puedan resolverla.
    No se si han escuchado sobre el libro «Origen de La Civilización Adámica (biografía de Abel)», si han escuchado y leído algo de este libro se encuentra el origen de Adán y Eva y de donde proviene su importancia en la divinidad y como se relacionaban con los atlantes. Para no confundir, hace poco leí un poco del libro «Nuestro Origen Cósmico» y también menciona a los atlantes y archivos que describían la historia de la humanidad y sus diferentes razas que han existido desde hace muchísimos años, mismos que fueron destruidos de diferentes formas, por mencionar una el gran incendio de la librería de Alejandria. tienen alguna recomendación donde pueda acceder a textos que hayan quedado de estas fuentes como El Archivo de Las Edades. Gracias

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.