El espíritu debe dirigir al cuerpo

La paz sea con vosotros, hermanos amados:

Una vez más es preciso insistir, en que no son las ideas ni las creencias lo que pueden salvar a los seres de vivir épocas de oscuridad y de turbación, sino todo lo contrario, lo que verdaderamente vale son los sentimientos positivos que se han desarrollado en la Tierra. Porque hermanos, bueno es elevar el pensamiento al Padre y a los espíritus Guías, cierto, pero más importante aún, es saber convivir con los seres que os rodean, y darles la ayuda y el amor que necesitan.

Ya que tienen que ser los hechos convertidos en obras, en obras de amor espiritual, aquellos que marquen la senda de todo espíritu. Y llegado el momento de dejar el cuerpo en la tierra, poder encontrar la Luz y la Paz. Dad a vuestro cuerpo aquello que necesite con mesura, con prudencia, no le halaguéis demasiado, porque el cuerpo es ese gran tirano que nunca se ve saciado, y precisamente por aquellas cosas que envilecen al espíritu.

Os lo hemos dicho muchas veces y lo sabéis perfectamente, que sea vuestro espíritu el que dirija el cuerpo, nunca permitáis que sea el cuerpo quién dirija al espíritu, puedo deciros, que el camino que el cuerpo elegirá no os será beneficioso espiritualmente.

Dad ahora con razón, vacaciones a vuestro cuerpo, pero que sea también el momento adecuado para que el espíritu, liberado de los cotidianos quehaceres, logre sentirse libre y tenga una mayor conexión con el mundo espiritual. Por tanto, mientras el cuerpo descanse, dad solaz al espíritu, que éste pueda estar con mayor conexión, os repito, con el mundo espiritual.

En ocasiones, es posible, que mientras estáis atendiendo las normales labores materiales, éstas os absorben de tal manera, que impiden dar al espíritu aquello que más necesita.

Hace tiempo, mucho tiempo, que se os recomendó de una forma sencilla, pero verdadera, que dierais al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Hermanos, meditad todas y cada una de estas palabras, que con amor he venido a daros, si bien recibís consejos del mundo espiritual, la última palabra la tenéis vosotros, ya que después de reflexionar os toca obrar.

Mi paz quede ahora y siempre con vosotros.

Adiós.

Igualada, 31-07-1993
María Dolors Figueras
Extraído del libro “El despertar del alma”

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