Jesús y Dios III

“…herederos de Dios y coherederos de Jesucristo.”

En el examen del problema de la identidad de Jesús con Dios, del Hijo con el Padre, es justo y conveniente que auscultemos también, la opinión de los apóstoles. Precisamos conocer el pensamiento, el testimonio de aquellos que fueran, vasos escogidos para el ministerio evangélico.

Dice Allan Kardec, con la prudencia y sensatez que le caracterizan el espíritu, (“Obras Póstumas”, Estudio sobre la naturaleza del Cristo, VI – Opinión de los Apóstoles, FEB, 13ª ed., Pág. 140); “De todas las opiniones, las de mayor valor son, incontestablemente, las de los Apóstoles, dado a que éstos lo asistieron en su misión y dado también a que, si él les hubiese dado instrucciones secretas, respecto a su naturaleza, algunos trazos de esas instrucciones se descubrirían en los escritos de ellos. Habiendo vivido en su intimidad, mejor que nadie ellos deberían saberlo.”

Escuchemos la palabra de Pedro, el viejo Barjonás, que asistió a Jesús desde la primera hora.

“El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.” – Hechos 5:30

“Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón probado por Dios entre vosotros” – Hechos 2:22

“A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.” – Hechos 2:32

“Sepa pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis; Dios le ha hecho Señor y Cristo.” – Hechos 2:36

“A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.” – Hechos 3:26

«Veamos ahora a Pablo de Tarso, el erudito y exaltado Doctor de los Gentiles. Pablo de Tarso, el apasionado discípulo de Gamaliel y su presumible sustituto en el Sinedrio. Conozcamos también, el vigoroso e inspirado pensamiento del noble abanderado del Evangelio del Reino, “cuyos escritos coordinaron las primeras formas de la religión cristiana.”

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” – Romanos 5:10

“Para que por la Gracia de Dios gustase la muerte por todos – por ser el bien digno de Dios…” Hebreos 2:9 “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…” – Romanos 8:17.

Como se ve, asimilando el pensamiento de Jesús, los apóstoles dan testimonio sobre la personalidad del Maestro. Decenas de pasajes semejantes podrían ser ordenados, sin cualquier dificultad, estableciendo todas ellas una clara distinción entre Dios y Jesús, entre el Padre y el Hijo. Después del pronunciamiento del propio Cristo, innegablemente, las opiniones más destacadas son las de los Apóstoles, toda vez que participaron de la vida de Jesús, en todos los instantes de Su Vida Pública.

Participaron de la intimidad del Señor. Recibieron, directamente de sus labios, las enseñanzas e instrucciones. Le escucharon diariamente, lecciones de eterna belleza e infinita sabiduría.

Aceptarles pues, el pensamiento, constituye un homenaje vivo de nuestras almas hacia aquellos hombres, escogidos y preescogidos por el Maestro para el ministerio evangélico. Si la palabra de Jesús y las opiniones de los Apóstoles nos merecen fe, no tengamos duda en afirmar que Dios es uno y Jesús es otro. Dios es el Padre. Jesús es el Hijo. Y nosotros, somos los hermanos de Jesús. Herederos de Dios. Coherederos de Jesús.

Martins Peralva
Extraído del libro «Estudiando el Evangelio a la luz del Espiritismo»

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.