Para agradecer a Dios

¿Cómo podemos agradecer al Sempiterno, si no prestamos reverencia a las expresiones de la naturaleza, que son la imagen esplendente de la Sabiduría Divina? ¿De qué modo expresaremos nuestra reverencia a las obras de la naturaleza, si no conseguimos respetar sus más diferentes modos de manifestación, tornándonos usufructuarios conscientes de todo cuanto existe? ¿Cuál será la manera de disfrutar las grandiosas formas vivas de la naturaleza, representación del Creador, sin que aprendamos a cortar y replantar, a comer y recrear, a derribar para reconstruir en mejores condiciones para la vida humana? ¿Cómo tumbar y levantar los elementos de que nos servimos, relegando los niveles de nuestra responsabilidad, creyendo que cabe siempre a los otros el trabajo de reponer todo lo que hemos cambiado a su debido lugar?

En los pasos de la experiencia reencarnatória, cada ser humano necesita desarrollar la consciencia de que todos debemos ser cooperadores con Dios, pero sin que eso se de inconscientemente. Necesitamos despertar el sentido consciente de la responsabilidad, demostrando el grado de nuestra madurez ante los movimientos del mundo, en la filera del progreso al cual estamos unidos.

Nuestro mejor modo de demostrar gratitud al Padre Creador, ineludiblemente, será, cuidar de todas las manifestaciones de la vida a nuestro alrededor, pues, el autocuidado, la autogobernanza, la autonomía para el bien imbatible significará el punto más alto, el cenit de nuestros esfuerzos.

Llegamos a las primeras experiencias de las encarnaciones plenamente embrutecidos, sin los refinamientos que vamos desarrollando y asimilando a través del tiempo. En los estados de mayor rudeza, de poderosos instintos y poca razón, no podía el alma humana tener exacta noción de los deberes y de los cuidados de la preservación. Hoy en día, todo se muestra diferente, pues la gran masa social del planeta ya dispone de recursos para tener juicio al propio comportamiento, su acción ante las demás expresiones de la naturaleza, sin que haya necesidad de ser aguijoneada para tal.

Frente a nuestro deber de loar y de honrar a Dios, nuestro Creador, nos cabe reflexionar sobre nuestro hacer en el mundo, capacitándonos poco a poco para tornarnos fieles ejecutores de la Divina Voluntad en todas partes, para cuando nos encontremos maduros, conscientes y reverentes a todo cuanto late bajo los cielos, inspirados por el latir del propio corazón de los Cielos.

¿Cómo agradecer a Dios por el don de la vida? Amenos a todas las formas de vida, sea cual fuese el reino, sin olvidar que somos la expresión más alta de la vida planetaria y, por eso, nuestro procedimiento por aquí debe reflejar tal condición.

José Lopes Neto

Médium Raúl Teixeira
08.02.2005, na Fazenda Recreio, Pedreira-SP. Em 04.06.2010. Traducido por Jacob

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