Las buenas nuevas

La inmersión de Jesús en los fluidos groseros del orbe terrestre es la historia de la redención de la propia humanidad que sale de las urnas del “yo”, para elevarse a las altas cimas de la libertad.

Viviendo en la época de los reinados de Augusto y Tiberio, cuyas vidas quedaron marcadas con vigor inusido en la Historia, Su nacimiento y Su muerte marcaron los tiempos indeleblemente, constituyéndose en señal divisoria de la Civilización, como acontecimiento predominante en los hechos importantes de la vida humana.

Aceptando como lugar de nacimiento el reducto humildísimo de un pesebre, en el momento significativo en que se estaba llevando a cabo un censo, elaboró desde el primer momento la profunda lección de la humildad, para inaugurar un reinado diferente entre los seres, en el preciso momento en que la supremacía de la fuerza entronizaba a la espada y la púrpura alfombraba el suelo, tapizando el piso por donde pasaban los triunfadores. Y jamás se apartó de la directriz inicialmente asumida: la de servir a todos.

Acompañando la marcha alocada del espíritu humano, que se encuentra atado a los sucesivos ciclos de los renacimientos inferiores en la rueda de sus pasiones esclavizantes, hizo que pioneros y embajadores de Su Morada, Lo precediesen cantando las glorias superiores de la vida de lo bello, para propiciar los sueños elevados y ansias sublimes…

* * *

Antes de Su llegada:

Hamurabi amplió los límites de su país envuelto en guerras crueles e inscribió en estelas de piedras, un código, que es el primero del que la humanidad tiene noticias…

Krishna renueva la doctrina de los Vedas, doctrina cuyos orígenes se pierden en lo ignoto de los siglos, y predica la inmortalidad de los Espíritus y las vidas sucesivas…

Aknaton introduce expresivas reformas en la idolatría egipcia, inspirado por excelsos pensamientos…

Abraham, ligado psíquicamente al Mundo Espiritual, deja la ciudad de Ur y se torna padre de un pueblo…

Moisés, en comunión con los Espíritus Superiores, libera a los hebreos del cautiverio, recibe el Decálogo y trae al mundo el conocimiento del Dios Única…

Sidharta Gautama se propone conquistar el Paraíso, y se ilumina, esclareciendo a la Tierra con incomparables lecciones de paz, de concordia y con el renunciamiento de sí mismo…

Kung-Fu-Tseu (Confucio) legisla la moral, la fidelidad, la familia y renueva los conceptos sobre la vida…

Lao-Tsé compone con la experiencia y los renunciamientos, a través de profundas meditaciones, el “Libro de la Vida y la Virtud”…

Pitágoras, en su admirable Academia de Crotona, luego de compleja iniciación, preconiza la moral elevada y la austeridad, predicando la doctrina de los renacimientos…

Sócrates sintetiza las ideas de Oriente, e inicia el período de la Filosofía noble, basada en la más elevada moral y en la inmortalidad del alma…

Y otros biotipos desfilaron, triunfantes unos y muchos aniquilados, ampliando los horizontes de la Tierra, para cuando Él llegase, y también después…

…Alcibiades canta a las Musas y fomenta la guerra. Periandro se eleva a la categoría de uno de los siete sabios de Grecia y, a pesar de ello, comete un ignominioso uxoricidio…

Julio César liga sus manos al carro de la destrucción y se yergue a la condición de divinidad…

Alejandro Magno conquista el Mundo, sin conseguir, empero, intimidar a los gimnosofistas (*) que habitaban en las márgenes del Indo. Apasionado por Homero, decía que encontraba en la Ilíada, la inspiración para el amor y la guerra que le daba glorias… Y pasó por el mundo, sucumbiendo a los 33 años, después de haber vivido con la intensidad correspondiente a varias vidas…

(*) Gimnosofistas – filósofos que, en la India, se abstenían de ingerir carnes y se dedicaban a la contemplación mística. Estos sabios, vivían desnudos. (Nota de la Autora Espiritual).

Los derechos de los pueblos pertenecían a los dominadores, y el hombre, no pasaba de ser considerado un animal de carga en las garras del poder y la fuerza.

Después de Él, Marco Aurelio registró los pensamientos que fluyen de la mente privilegiada, bajo elevada inspiración de Sabios Emisarios, mientras pelea en los campos cubiertos de cadáveres…, las huestes salvajes, en nombre de la hegemonía política de vándalos elevados al poder, irrumpieron voluptuosas como llamaradas humanas crepitantes y carbonizadoras, dejando a su paso los destrozos, las cenizas y los grandes dolores de las ciudades vencidas y enlutadas…

Los triunfadores de un día erigen monumentos conmemorando su propia locura que la soberbia califica de gloria, pero que desaparecen en cuanto se consumen sus constructores…

¡Todo pasa! La Gran Esfinge, todo lo devora…

Tronos refulgentes, solios espléndidos, cohortes brillantes al sol, conquistas grandiosas, civilizaciones doradas y despiadadas, todo queda vencido por el tiempo…

Él llegó puro y silencioso, y se quedó.

Reunió a la multitud de los afligidos y los abrigó en su propio pecho.

Nada solicitó; nada exigió.

Libertador por Excelencia, cantó el himno de la verdadera libertad, enseñando la destrucción de los eslabones de la inferioridad que aferra al hombre a las más crueles cadenas…

Se oculta en el envoltorio carnal, pero es Sol de incomparable luz, aclarando el panorama de los milenios venideros.

Al suave sonido de Su dulce voz, despertaron las esperanzas y se levantaron los ideales olvidados.

Al fuerte clamor de Su Verbo, se irguieron los días, y vibran las horas del futuro ahondando en la superficie del mundo, los cimientos de la Humanidad Feliz del porvenir.

Amonestó y ayudó.

Reprobó riguroso y socorrió.

Aceptó la ofrenda del amor, pero no enclaustró la verdad entre las paredes del soborno.

Rey Celestial, compartió las necesidades de los pecadores y vivió entre ellos.

Cambia el contacto de los ángeles por la comunión con el populacho de la verdeante y calma Cafarnaúm, cambiando los esplendores de la Vía Láctea por las madrugadas rojizas del lago.

Prefirió los atardeceres ardientes de Jericó, a la epopeya celeste de los astros en infinito y constante medio día.

Aceptó el polvo de los caminos yermos y calcinados de Caná, Magdala, Dalmanuta y estrecha Sus fronteras que se pierden en el Sistema Solar, entre el Mar y el Hebrón, entre Siria y el país de Moab…

Dejó la gleba paradisíaca, para tomar un grano de mostaza y elaborar con él una cantata, sufriendo el calor asfixiante; hambriento, pidió frutos a una higuera, que fuera de época, no se les pudo dar…

Señor del Mundo, Causa anterior existente, se dejó confundir entre la turba, entre la multitud harapienta que buscaba furiosa el amor sin saber identificarlo; en la multitud, sí, en la cual, sufriendo, encontró la razón de Su glorioso martirio.

Cantó entre los sufrientes las más elocuentes expresiones que el hombre jamás escuchó.

Sus Buenas Nuevas fueron orquestadas por la musicalidad espontánea de la Naturaleza, en el escenario de las primaveras y los veranos, entre las aldeas y el lago, en el corazón exuberante de la Tierra en crecimiento…

Y traicionado, herido, encarcelado, vencido en una Cruz, eligió una tranquila y luminosa mañana para resurgir, buscando a una antigua obsesada, para decirle que la vida no cesa, y que el Reino de Dios está dentro del corazón, reafirmando, categóricamente, que permanecerá “con nosotros todos los días hasta el fin del Mundo”, retornando así al Padre, donde nos espera, después de vencidas las luchas libertadoras de la ascensión, en las que hoy estamos ansiosamente empeñados.

Amelia Rodrigues

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “Las primicias del Reino”

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