Considerando el problema del hambre

Las estadísticas presentan las calamidades resultantes del hambre y los ojos del mundo se vuelven hacia el futuro, recelosos, estudiando apresuradas soluciones…

La expectativa en torno de la súper-población del Globo en los próximos decenios, engendra desequilibrio, aflicción…

Economistas y otros técnicos de varias estructuras del conocimiento, examinan los pronósticos sombríos y se encogen de hombros…

Religiosos y pensadores, lamentando el crecimiento exagerado de la especie humana, se atemorizan y hablan con pesimismo sobre el mañana…

Eugenistas llamados a la lucha y ginecologistas, escuchados, sugieren, indiferentes, a las altas personalidades que administran naciones, el control de la natalidad.

Cabildeos y conclaves, congresos y concilios discuten la cuestión y lentamente diseminan en las mentes y en los corazones la falsa necesidad de la limitación de los hijos, en audaces decretos de muerte del presente para la humanidad que no desea permitir que se nazca…

…Y pretenden, algunos, de ese modo, convertir el amor, en sus bases sagradas a través del matrimonio, en ingreso grosero en el reino de las emociones bastardas… Mientras tanto, matrimonios imposibilitados de procrear, monetariamente abastecidos, se someten a los modernos procesos de inseminación…

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Las estadísticas revelan y el mundo se aterra, con los elevados índices de la criminalidad…
Atentados al pudor, irreverencia a los derechos ajenos, agresión a la propiedad, asaltos, crímenes a mano armada…

La delincuencia juvenil crece a cada minuto.

El desequilibrio moral, por parte de los adultos, aumenta, sin control.

Los crímenes pasionales entre personas mayores se multiplican, voluminosos.

Salvajismo, abastardamiento del carácter y de la inteligencia, neurosis y psicosis atestan, en incontrolable amplitud, la vía calamitosa por donde sigue el hombre…

Educadores, psicólogos, analistas y asistentes sociales llamados a opinar, prescriben, luego de minuciosos exámenes, con frialdad, la necesidad de libertad y educación.

El despoblamiento de los campos, la súper-población de las capitales y ciudades litorales lleva a los detentores del poder económico a embestidas de altos lucros, creando problemas de hambre…

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Mientras tanto, hace dos mil años que Jesús, el Educador por Excelencia, prescribió, afable:

-“Amaos los unos a los otros» y como los hombres olvidaron la fórmula eficaz para mantenerse dignos, creando, en consecuencia, los lamentables problemas del presente, el Espiritismo, que hoy revive al Divino Maestro y lo trae al corazón humano, también concita al amor, como única terapéutica para todos los males de la actualidad.

Hay hambre, sí, en la Tierra. Pero la más elevada expresión de hambre, hoy, como ayer, es el hambre de amor.

Hay crimen, sí, en la Tierra. Pero la causa de la criminalidad exagerada, hoy más que ayer, proviene del hambre de amor.

Hay guerra y dolor, sí, en la Tierra. Pero por hambre de amor. Es el hambre de amor que está llevando al hombre a la desesperación…

El amor y tan solo el amor, proporciona construcciones eternas.

Control de natalidad, es, pues, crimen delante de la conciencia divina, considerando que, a través del amor todos los problemas encuentran solución y que, por encima de nuestro amor, el Amor de Nuestro Padre distribuido por el Universo, que todo sustenta y vitaliza, vigilante, a la hora determinada interviene, ecuacionando todos los enigmas que nuestro limitado amor no consigue resolver…

Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “Dimensiones de la verdad”
Traducido por Juan A. Durante

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