Al sol del amor

Brillando por luz de Dios, aun en las regiones en que la oscuridad aparentemente domina, el amor regenera y perfecciona siempre. Pueden surgir grandes malhechores quebrantando el orden público, pero mientras existan padres y madres responsables y dedicados, el hogar brillará en el mundo cooperando para que se disuelva el lodo de la delincuencia en el arado del sudor o en la fuente de las lágrimas.

Pueden surgir niños, problemas y jóvenes desviados de todos los matices, pero mientras existan profesores dignos del nombre bendito que cargan, se levantará la escuela como santuario de la educación.

Pueden surgir enfermos angustiados en todas las estancias de la vida, pero mientras existan científicos consagrados al socorro de los semejantes, se levantará el hospital como remanso de la Bendición Divina para la redención de los enfermos.

Pueden surgir criminales de todas las procedencias generando reacciones populares por los delitos en que estén incursos, pero mientras existan jueces comprensivos y humanos, destacará el instituto correccional como ciudadela del bien, donde las víctimas de la sombra retornen de nuevo a la luz.

Pueden surgir contratistas del ateísmo y del odio, de la intolerancia y de la guerra, como verdaderos alienados mentales, pero mientras existan sacerdotes y misioneros de la fe con bastante abnegación para ayudar y perdonar, lucirá el templo, en las diversas confesiones religiosas del mundo, como auténtico taller de perfeccionamiento del alma.

Es justificable, por lo tanto, que la afección no repose más allá de la muerte. Tras la frontera de ceniza, se agiganta el trabajo para todos los corazones despiertos al destello del amor sin mácula.

Madres olvidadas en la inscripción del túmulo se transforman en ángeles invisibles de renuncia, al pie de hijos desmemoriados e ingratos, para que no resbalen del todo en las tenebrosidades del abismo; esposas renacidas de la niebla carnal apoyan a compañeros desorientados en el infortunio, para que se recuperen en el tálamo doméstico; hijos, desligados del cuerpo físico, vuelven, inadvertidos, a la convivencia de los padres, arrebatándolos a las tentaciones del desánimo o del suicidio, y emisarios de ideas renovadoras se sustentan, en espíritu, al lado de aquellos que continúan sus obras.

Así, si te encuentras en tareas de sacrificio, no recalcitres contra los aguijones que te acicatean las horas, consciente de que las matemáticas del destino no nos entrega problemas de los que no estemos necesitados.

Humíllate y sirve, disculpa y edifica, delante de los que se hacen complicados instrumentos de tu dolor. La prueba anticipa el rescate, la lucha anuncia la victoria y la dificultad encierra la lección. Y aunque tus esperanzas se sitúen en el agresivo espinar del sufrimiento, ama a los que no te comprenden y ora por los que te injurian, porque la Ley conoce el motivo por el cual cada uno de ellos se cruza en tu camino, y te levantará el ánimo, aquí y más allá de la Tierra, para que prosigas en el apostolado del amor, en perpetuidad sublime.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro » Religión de los espíritus»

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