Mis palabras no pasarán

24. – Entonces acercándose sus discípulos le dijeron: ¿Sabes bien que los fariseos, habiendo oído lo que acabas de decir, con eso se han escandalizado? Mas él les respondió: Toda planta que mi Padre celestial no plantó será arrancada. – Dejadlos; son ciegos que conducen ciegos; si un ciego conduce a otro ciego, ambos caerán en la fosa. (San Mateo, Cap. XV, v. 12, 13, 14).

25. – El cielo y la Tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (San Mateo, Cap. XXIV, v. 35).

26. – Las palabras de Jesús no pasarán porque serán verdaderas en todos los tiempos; su código moral será eterno porque contiene las condiciones del bien que conduce al hombre a su destino eterno. Mas sus palabras ¿han llegado hasta nosotros puras de toda mezcla y de falsas interpretaciones? ¿Todas las sectas cristianas han comprendido su espíritu? ¿Ninguna le desvirtuó el verdadero sentido a causa de los prejuicios y de la ignorancia de las leyes de la Naturaleza? ¿Ninguna ha hecho de ellas un instrumento de dominación para servir a la ambición y a los intereses materiales, un peldaño, no para elevarse al cielo, sino para elevarse sobre la Tierra? ¿Se han propuesto todas, por regla de conducta, la práctica de las virtudes que Jesús enseñó como condición expresa para la salvación? ¿Están todas exentas de las censuras que él dirigía a los fariseos de su tiempo? ¿Todas son, en fin, tanto en la teoría como en la práctica, la expresión pura de su doctrina?

Siendo la verdad una, no se puede encontrar en afirmaciones contrarias y Jesús no ha podido querer dar a sus palabras un doble sentido. Pues, si las diferentes sectas se contradicen, si unas consideran como verdadero lo que otras condenan como herejías, es imposible que estén todas en la verdad. Si todas hubiesen tomado el verdadero sentido de la enseñanza evangélica, se habrían encontrado de nuevo sobre el mismo terreno y no habría sectas. Lo que no pasará, es el verdadero sentido de las palabras de Jesús; lo que pasará, es lo que los hombres establecieron sobre el falso sentido que dieron a esas mismas palabras.

Teniendo Jesús la misión de traer a los hombres el pensamiento de Dios, sólo su doctrina pura puede ser la expresión de ese pensamiento; fue por eso que dijo: Toda planta que mi Padre celestial no plantó será arrancada.

Allan Kardec
Extraído del libro «La Génesis»

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