Las flores

Las flores son la sonrisa de la naturaleza, mostrando la grandeza de Dios, por la ciencia divina.

Procurad analizar una flor, en su más alta expresión, que lo bello os encantará los sentimientos y por estos, en la sensibilidad que es peculiar a vuestro estado, pasareis a percibir el amor del Creador, manifestándose, por las plantas.

Las flores son convergencias que la energía cósmica amplia en el seno de la Tierra, en el aire y por los rayos solares, computando fuerzas y seleccionando valores para que el hombre entienda y perciba la bondad de Dios.

Ya decía un poeta famoso que “la flor es el símbolo del amor”. Y esa expresión es verdaderamente cierta, porque no hay quien no sienta, en la profundidad del corazón, alegría apareciendo con flores, ni sensibilidad amorosa al recibir un regalo con ellas.

Cuando una persona parte de la Tierra para el más allá, por los procesos de la desencarnación, acordémonos luego de las flores, en el sentido de amenizar las tristezas de los familiares y de los amigos. También en los cementerios, es un proceso para aliviar las tensiones, por faltar aun en las almas, la comprensión de la ley que todo transforma en el gran laboratorio de la vida.

Podemos decir que el perfume es una manifestación de la flor, haciendo recordar su presencia donde es solicitada la alegría, donde la afinidad comienza a florecer en el corazón de quien ama.

La sonrisa del árbol tiene otros valores y uno, de entre los más apreciados, es la cura de las enfermedades. Ella ya trae en si la esencia de la madre naturaleza, buscada en el suelo, en la atmosfera y en el sol, su mayor riqueza curativa, que los hombres aun no pudieron aprender, por no respetar los derechos de sus semejantes.

Laboratorios, en la presente fase de la humanidad, hacen recordar oro y la ganancia empaña todos los sentimientos de fraternidad.

En las casas de salud, el primer pensamiento de los dirigentes es si el enfermo tiene recursos financieros. Es en este sentido que casi todos los científicos, principalmente los que se dedican a la ciencia de la cura, se olvidaron de las religiones y dicen que el Evangelio es agua con azúcar, que ya está sobrepasado.

¡Cómo se engañan!

El tiempo está dominado por el Evangelio, pues sus conceptos sobrepasaron el tiempo y el espacio, por fortalecer todas las dimensiones de la vida y por enseñar una cosa de la más alta importancia en la vida del espíritu, se expresa en una sola palabra: Amor.

La vivencia de esa virtud casi que no existe en los hospitales, que deberían valorizar el nombre de la hospitalidad.

Hijos míos, amad a las flores, que ellas responderán a vuestro cariño con una gama de ondas emitidas constantemente.

Bajo la luz del sol y el flujo de las estrellas, no existe nada en el mundo, incluso los seres llamados inanimados, que resistan a la fraternidad.

La estima que busca el objeto o el alma envuelta en el ambiente del amor, sin que haya apego, rehace las fuerzas y restaura los desequilibrios por los procesos de intercambios, incluso que en eso no pensemos.

Las leyes de esos intercambios funcionan en la más profunda justicia. Si pensamos en la ganancia cuando donamos, emitiremos fuerzas de egoísmo que irán a interrumpir lo que nos ofrece.

Nuestra exigencia es falta de confianza en el gran suplemento, que nunca nos deja en estado de carencia, pero, precisamos aprender a buscar. Todo existe con abundancia en la casa de Dios, quedando como nuestro encargo aprender a encontrar.

No dejes de sonreír para una flor, pues ella ya sonríe para vosotros. Vuestra salud será cuidada de acuerdo con vuestro comportamiento ante la vida.

Por el espíritu Miramez

João Nunes Maia
Extraído del libro “Salud”
Traducido por R. Bertolinni

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