Convite al equilibrio

Di“…Que cada uno de vosotros sepa poseer su vaso en santidad y honra” (1º Tesalonicenses: capitulo 4, versículo 4)

No hay como negarlo. Profundamente vinculado al espíritu, los hábitos transcurren del uso correcto o no que se imprimen a las funciones de esta o de aquella naturaleza.

Al respecto de las experiencias sexuales, por la imposición procreativa, atendiendo a la ley de reproducción, el espíritu en el cuerpo engendra las rejas del presidio en forma de vicios esclavizantes o las alas de la sublimación libertadora.

La generalidad de las personas, sin embargo, padece la constricción de las chamadas de la retaguardia primitiva, huyendo, al principio impensadamente, y después en consciencia a las responsabilidades en relación al aparato genésico, sumergiéndose en los hondos fosos de los vicios crueles, en los cuales la jaula de la locura aprisiona en largo periodo aquellos que en ella se adentran precipitadamente. Por eso, sea cuales sean las llamadas liberaciones morales que te ofrezcan al abuso, resguárdate en el equilibrio.

No te permitas fascinar por la falsa tolerancia que desborda en connivencia de indignidad, dado que, incluso que las condiciones sociales legalicen estos o aquellos atentados a la moral y al pudor, dándoles ciudadanía, la mala aplicación de las fuerzas genésicas producirá en ti mismo lamentables procesos de ulceración espiritual de presencia demorada…

Homosexualismo, heterosexualismo, obedecen a programas liberativos que al espíritu son impuestos por indispensable necesidad de disciplina de la voluntad y corrección moral.

Respeta, así, en los límites que la vida te coloca al alcance de la evolución, la oportunidad redentora de que no puedes hurtar. Y si te encuentras en régimen liberativo, sin heridas de cualquier naturaleza, no resbales en los compromisos negativos, para que no retornes estigmatizado, por las llagas que hoy son exhibidas al aplauso, como al sarcasmo, en el desfile de las calles y en los vehículos de comunicación, produciendo cinismo y villanía, lejos de cualquier terapéutica educativa o sanadora.

Equilibrio en cualquier circunstancia como señal de victoria sobre las pasiones y de renovación en la lucha. En ese sentido la recomendación del Apóstol Pablo no da margen a cualquier eufemismo: “Que os abstengáis de la prostitución”

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Convites de la vida”
Traducido por Jacob

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