Nuestros hermanos

Cap. XII – Ítem 5

¡Un pensamiento de simpatía y de amor para nuestros hermanos en recuperación! …

Muchos son llamados criminales, pero en verdad estuvieron enfermos. Padecían desequilibrios del alma que se les incrustaban en el ser, como enfermedades ocultas.

Cometieron delitos, en efecto… Hoy, entretanto, buscan tu compañía porque sueñan con la renovación.

Amaron, ignorantes de que el afecto necesita estar vinculado con la armonía de la conciencia, y atravesaron las aflicciones de una terrible sequía en oscuros laberintos, de modo que ahora anhelan el rocío de la luz.

Eran mezquinos, subrepticiamente sustraían el pan de la boca hambrienta de sus semejantes; sin embargo, aspiran a volver a ingresar, con tu mediación, en la escuela de la caridad.

Se consideraban en un régimen de excepción, cuando el orgullo les sugería la mentira; no obstante, luego de haberse deslizado en el error, se refugian en tu fe con ansias de rehabilitación.

Se rindieron a las tentaciones y quedaron atrapados en la trampa del mal; aun así, en el presente buscan tu mirada y te toman las manos con la expectativa del olvido, para volver a empezar.

No les señales sus desatinos.

Aliméntales la esperanza.
No te animarías a golpear en la cabeza a quien está convaleciente, después de la locura, como tampoco harías tajos en la piel que recientemente ha cicatrizado.

¡Graves enfermos del alma, todos lo hemos sido ayer!…

Da gracias a Dios, entonces, si ya puedes prestar auxilio, porque si alcanzaste el grado de recuperación en que te encuentras, es porque con seguridad alguien estuvo caminando pacientemente a tu lado, con suficiente amor al servicio y suficiente coraje para sostenerte.

Albino Teixeira

Médium Francisco Cândido Xavier y Waldo Vieira
Extraído del libro “El Espíritu de la Verdad”
Traducción al castellano: Marta Haydee Gazzaniga

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