Ser siempre joven

El joven está siempre en la plenitud de las fuerzas, acudiendo a todas las necesidades con la esperanza de vivir, y es en esa fase que la mente muestra mayor fulgor y sensibilidad bastante enriquecedor para grabar todos los anhelos emocionales, forjados por los sentimientos. He aquí el momento de escoger las semillas de la verdad, enterrándolas en el suelo fértil del corazón, para que la vejez no los apague de sorpresa con la realidad.

Juventud es sinónimo de salud, pues, es en ese estadio que el cuerpo, los órganos están en su más alta expresión de energismo, el cual circula sin impedimento por todos los rumbos que la mente instintiva lo determina.

Juventud es flor en su más esplendente aromatización de valores y es esa juventud que debe ser cuidada con los recursos enseñados y vividos por Nuestro Señor Jesús Cristo.

La primera escuela es el hogar, siguiendo, de acuerdo con las necesidades del alma, para las escuelas y universidades, viniendo después, la propia vivencia de las criaturas en el día a día.

La psicología moderna entiende que el joven tiene capacidad de discernir lo que puede o no hacer, desde que su edad esté de acuerdo con los dictámenes de las leyes civiles.

Los padres, cuando ignoran la libertad de los hijos en el momento en que la naturaleza pide, en vez de ampararlos, los perjudican, pero, los jóvenes que desean mostrar la educación asimilada y que son verdaderamente espíritus en elevación, dominan el ambiente de agresión y pasan a dominar por el amor aquellos que ellos escogieron como padres.

Estamos refiriéndonos, en este capítulo, a la juventud permanente del alma, sea cual sea la idea del cuerpo. La juventud es una magia divina, alimentada por la alegría y sustentada por el amor.

La carne, por ley natural, obedece a ciertas líneas que llamáis de decadencia física. No obstante, la vejez puede ser dominada por la dinámica espiritual, desde que los sentimientos se liberan de la agresión, del odio, de los celos, del orgullo, del egoísmo, de la venganza y de la maledicencia.

El hombre joven debe ser caritativo delante de todas las necesidades humanas; ayudar a los que lo buscan, sin embargo, antes de servir, entender con Jesús como ser más útil a las criaturas; perdonar a los ofensores, olvidando las ofensas, sin olvidar de ayudarlos, cuando las oportunidades sugieren y orar siempre por ellos; amar, estudiar el amor y procurar, por los medios posibles, dinamizar el amor para que llene el corazón y resplandezca en el pecho y en la mente como un sol iluminando el mundo interior.

Joven, vuestra salud depende de vosotros. Conservad la armonía con la cual nacisteis y avanzad por los caminos que vuestro destino trazó, apartando impedimentos y quitando obstáculos, educando los sentimientos y disciplinando emociones, para que en el mañana no tengáis vergüenza de vosotros mismos, delante del espejo de vuestra propia conciencia.

Si el dolor acompaña, avanzad así mismo, que ese dolor os mostrará con más claridad los caminos iluminados por el Evangelio.

Sed siempre joven.

Nunca os debéis apagar a la lamentación, pues ella empobrece los tejidos de vuestro cuerpo con el magnetismo inferior e, incluso que tengáis poca edad, vuestro rostro demostrará vejez y vuestros órganos darán luego señal de cansancio. Rechazad la tristeza, sustituyéndola por la alegría.

Vamos a pensar en lo Bello y la belleza nos invadirá el corazón; vamos a pensar en la Salud y la armonía cantará en nuestro mundo íntimo, por bondad y misericordia de Dios.

Por el espíritu Miramez

João Nunes Maia
Extraído del libro “Salud”
Traducido por R. Bertolinni

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