Mediumnidad y Jesús

Cap. VI – Ítem 7

Quien en la actualidad se burla de la mediumnidad en nombre del Cristo, se olvida naturalmente de que Jesús fue quien más la honró en este mundo, hasta elevarla al más alto nivel de expresión y revelación, a fin de sentar las bases de su doctrina eterna entre los hombres.

De tal modo comienza el apostolado divino, mediante la santificación de su importancia con la clariaudiencia y la clarividencia entre María e Isabel, José y Zacarías, Ana y Simeón, a fin de instalar la Buena Nueva.

Sigue adelante con su enaltecimiento mediante la inspiración ante los doctores del Templo; la exalta con los fenómenos de efectos físicos, al transformar el agua en vino en las bodas de Caná; la honra en las labores de cura cuando trasmite pases de socorro a los ciegos y los paralíticos, a los desalentados y afligidos y les restituye la salud; la ilustra mediante la levitación cuando camina sobre las aguas; la dignifica en las tareas de desobsesión al instruir y consolar a los desencarnados sufridores por intermedio de los alienados mentales que se presentan delante de Él; la glorifica en la materialización, al transfigurarse en medio de Espíritus radiantes en la cumbre del Tabor, y la jerarquiza en todo momento con el magnetismo sublimado, sea en el alivio a los enfermos con su sola presencia, con la revitalización de cuerpos cadavéricos, con la multiplicación de panes y peces para la turba hambrienta o cuando apacigua las potencias de la naturaleza.

Para ratificar el intercambio entre los vivos de la Tierra y los vivos de la Eternidad, reaparece Él mismo ante el asombro de los discípulos, para elaborar planes redentores que habrán de culminar el día de Pentecostés, el momento inolvidable del Evangelio, cuando sus mensajeros convierten a los Apóstoles en médiums parlantes en la plaza pública, a fin de que esclarecieran al pueblo necesitado de luz.

Fácil es observar que la mediumnidad, como un recurso espiritual de sintonía, no se confunde con la Doctrina Espirita que actualmente es la expresión del Cristianismo Redivivo, pero cuando la ennoblece la honestidad y la fe, la educación y la virtud, se convierte en el vehículo respetable de la convicción en la supervivencia. De tal modo, pues, no nos disgustemos con aquellos que la persiguen a través de la ridiculización, penosos negadores de la realidad cristiana incluso aunque se escondan bajo venerables insignias de la autoridad humana, porque los talentos medianímicos han estado siempre en manos de Jesús, nuestro Divino Maestro, que merece que todos lo consideremos el Excelso Médium de Dios.

Euripedes Barsanulfo

Médium Francisco Cândido Xavier y Waldo Vieira
Extraído del libro “El Espíritu de la Verdad”
Traducción al castellano: Marta Haydee Gazzaniga

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba