Con paciencia y paz

Rebeldía sorda va adueñándose de tu mente al considerar que tus más sanos consejos no son aceptados por aquellos a quienes te aficionas y procuras ayudar.

Argumentas con seguridad, unido a la lógica y a pesar de ello, los más íntimos te parecen distanciados de cualquier programa de elevación, avanzando díscolos, hacia los ruinosos caminos de la criminalidad a la que se vinculan.

Antes, cuando ignorabas el testamento cristiano, en las directivas con que el Espiritismo te orienta, abrigabas el deseo de renovación segura y estable que ofreciese base a la paz interior con clima ameno de confianza en las disposiciones superiores.

Hoy, esclarecido por convicciones felices, deseas exponer y esclarecer, facultando oportunidades igualmente venturosas a los elegidos de tu afecto. Sin embargo, actúas mal al dejarte consumir por la inquietud ante la rebeldía de ellos.

El suelo estéril, impermeable al agua y a los fertilizantes, manteniéndose calcinado e infeliz.

El arroyuelo débil que no se une al río generoso se escalda y desaparece.

La corriente que desdeña las fuentes de las márgenes del propio curso, está condenada a la desaparición.

La rebeldía como la presunción, ya caracterizan la infelicidad de quien las conduce.

Hay ocasiones propias para sembrar. La oportunidad exacta te brindará la productiva acción para la siembra de la verdad.

Evita el peso de la ira en el servicio de esclarecimiento o en cualquier otra circunstancia. La “cólera divina” es configuración meramente humana que no corresponde a la verdad.

Quien desea ayudar en el despertar de espíritus, porfía creando ambiente de luz, reconociendo que el tiempo es el gran profesor de los desatentos.

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Muchas veces, el Maestro no fue escuchado por aquellos a quienes mucho amó. Los que convivieron en el círculo de su afecto por más de tres años, cercados de cariño y envueltos en la esfera de su inefable devoción, testimoniaron conocerlo poco, casi nada entendiendo de sus lecciones. Empero, Él comprendía que los que no lo recibían ya estaban punidos y de ellos se apiadaba …

Desdeñar la luz y huir de su contribución valiosa, es candidatura a la enfermedad y a la muerte. Los que desdeñan el baño purificador de la palabra de vida, empalidecen las posibilidades de redención y libertad real.

El Evangelio nos dice que “los suyos no lo recibieron…” Sin embargo, Él siempre recibió a todos, estando a disposición de todos. Entre los que lo buscaban estaban hombres y mujeres de renombrada posición y de los más escondidos antros de las ciudades.
Muchos se disputaban el recibirlo en sus casas y tenerlo en sus mesas, tal vez para beneficiarse de la notoriedad de Él o para conocerlo de cerca.

Incansable, empero, se demoró en servicio en cuanto era tiempo, sin reclamar ni transigir con aquellos que no lo querían, ni lo escuchaban, ni lo recibían…

***

Al servicio de ÉL no hay otra conducta a adoptar, que no sea aprendiendo con Él la lección de su conducta.

Los que ahora no pueden avanzar contigo, lo harán después.

Propíciales terrenos y prosigue marchando, abriendo rutas de seguridad entre las dificultades.

El valor del mensaje que conduces con donación de la propia vida, es tesoro que, enriqueciéndote de la Luz del discernimiento, a hará de ti un emisario de la paciencia y de la paz, sin campo para que se propaguen las sombras de la rebeldía o de la ira.

Joanna de Ângelis

Medium Divaldo Franco
Extraído del libro “Dimensiones de la verdad”
Traducido por Juan A. Durante

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