Marcos indelebles

Cap. XVIII – Ítem 16

“Las obras que hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de Mí.” – Jesús. (Juan, 10:25.)

Cada sector de suelo evidencia su valor en la abundancia o en la fertilidad que muestra…

Se considera a cada vegetal según las características de su médula, su esencia, sus frutos…

Se reconoce a cada animal por las particularidades importantes para su existencia…

El Sol constituye para todos los seres una fuente inagotable de vida, calor y luz.

El agua significa la sangre del organismo terrestre.

El fuego, crepitante en el hogar o en el incendio devastador, demuestra en realidad su rol inconfundible en el inmenso campo de la Creación.

El juez es respetado por la integridad de sus sentimientos o temido por las manifestaciones de venalidad en las que se refugia.

El profesor es acatado en concordancia con el grado de competencia que lo caracteriza.

El médico se hace confiable según su actitud de dedicación a los enfermos.

El corazón materno revela su íntima excelsitud durante el trato espontáneo con los brotes de su cariño.

El hijo ofrece al mundo, mediante la experiencia diaria, la dimensión de su amor para con sus propios padres.

El niño, en sus manifestaciones infantiles, presenta invariablemente el esbozo de carácter que plasmó en sí mismo a través de las vidas pasadas.

El usurero crea en su entorno una helada atmósfera de reprobación debido a los sentimientos que alimenta en lo íntimo de su ser.

El frívolo es portador permanente de los perjuicios de la ociosidad y el vicio, y se complica en la intemperancia de sus días.

El escéptico representa, donde estuviere, la esterilidad de su mente, hipertrofia derivada de la necedad de su orgullo.

El creyente, leal a sí mismo, revela el poder de su fe en las actitudes que asume en relación con los estímulos del mundo.

Por último, todas las creaciones del Excelso Padre son testimonio de su gloria en el infinito campo de la vida, y cada Espíritu se afianza en el bien o en el mal, según las emplee para ascender hasta la Luz o, si abusara, lo impulsarán en dirección descendente hacia las tinieblas.

Como aprendices del Evangelio, por lo tanto, nos corresponde indagar a nuestra conciencia:

— ¿Qué he realizado en la vida como aplicación de las bendiciones de Dios?

No nos olvidemos, según la lección del Señor, que solamente las obras que realizamos en nombre del Padre serán un marco indeleble para nuestro camino y darán testimonio de nosotros.

Emmanuel

Médium Francisco Cândido Xavier y Waldo Vieira
Extraído del libro “El Espíritu de la Verdad”
Traducción al castellano: Marta Haydee Gazzaniga

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