Asistencia social y Espiritismo

Frente a las multitudes hambrientas, de los ancianos desamparados, de las criaturas socialmente abandonadas, de los enfermos sin asistencia, de la mendicidad y del dolor, contemplas, a través de las telas de la imaginación, a la humanidad espírita-cristiana del futuro y vislumbras los tesoros de la asistencia social al alcance de todos, ofreciendo bendiciones y socorro en abundancia…

Desde luego, deseas anticipar esa Era de Paz, procurando erguir una Institución que pueda expresar la realidad del amor en bases positivas de ayuda y auxilio a los afligidos de la Tierra. Y piensas en la asistencia social, hablas sobre la asistencia social, realizas la asistencia social.

Aquí como allí, tocados por el mismo entusiasmo, compañeros de las lides espiritas levantan obras asistenciales respetables, capaces de atenuar mucho sufrimiento y disminuir muchos dolores.

La primera señal de la conversión al Espiritismo para muchos, está caracterizada por su dedicación en el servicio de asistencia social, al prójimo abatido. Mientras tanto, este impulso noble merece consideración y examen…

El dolor que tumultúa el corazón del hombre del presente, conserva, sin embargo, raíces que han sido fijadas en el pasado…

Intentar el cultivo en el suelo cubierto de mata espesa y dañina, sería predisponer a los valiosos trasplantes a la asfixia y a la muerte, si no se cuida de preparar meticulosamente el terreno. Por eso es indispensable abismar el pensamiento en las causas del sufrimiento humano y utilizando las enseñanzas espiritas, frecuentas la intimidad de las mentes, iluminándolas…

Puedes presentar las evidentes señales de la convicción espirita sin los atavíos del movimiento externo que todos identifican, procediendo de manera segura y concisa, íntimamente.

Tantos se preocupan con las consecuencias de los males, que olvidan las causas de los males en sí mismas. Es imperioso, pues, alcanzar los objetivos espiritistas en el panorama moral de la propia alma.

Conducta recta, fidelidad al deber, respeto a las tareas ajenas y a los derechos ajenos, discreción y sinceridad, cultivo de la fe y de la humildad, tolerancia con perseverancia en los ideales adoptados, aunque haya conspiración aparente del mal, renunciamiento a las ambiciones con los derivados de la alegría espontánea y de un corazón rico de esperanza, también son elevadas expresiones de identificación espirita y renovación social que, sin embargo, comienza en quien pretende rectificar y solucionar los problemas ajenos.

No pretendemos colocar al margen las tareas ponderables de la moderna filantropía, de la considerada asistencia social. Deseamos, apenas, realzar el valor que va siendo despreciado, de situar en primer plano el Espiritismo que busca como objetivo la estructuración moral del hombre en las legítimas bases evangélicas; y estas son esencialmente las de la reforma interior con las consecuentes manifestaciones del amor al prójimo… como a sí mismo.

Ni Espiritismo sin asistencia social, ni asistencia social sin Espiritismo, para nosotros, espiritas encarnados o desencarnados.

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El Espiritismo, como bien definió Allan Kardec “trata del origen, de la naturaleza y del destino de los espíritus…” convidando al hombre para que “hoy sea mejor que ayer y mañana mejor que hoy…”

Siendo así, es imperiosa la tarea de estudiarlo, buscando conocer los orígenes de la vida, la jornada del principio espiritual y trabajando con seguridad y valor a sí mismo para que, renovado cada día, presentar el índice de mejoría moral y espiritual de cada hora.

El conocimiento de la Doctrina Espirita alcanza en su aplicación a la asistencia social; sin embargo, la recíproca no es verdadera.

Divulguemos la Revelación Espirita e iluminando a los que oprimen y estrangulan corazones estimulando la miseria, la falta de comodidad, el abandono de gran parte de la humanidad, estaremos salvando el mañana, dado que, el hombre generoso y esclarecido de ahora no renacerá para resarcir y recuperar sus débitos en las pajas de la pobreza y en el jergón de paja del dolor. Y guardemos la certeza de que, junto a la asistencia material que podamos dar, la asistencia moral y espiritual debe tener primacía.

Algunos amigos menos esclarecidos dirán qué es sectarismo, otros pocos dedicados a la convicción espiritista informarán que el auxilio no debe ser cambiado por el impositivo de la enseñanza…

No les escuches.

Derrama en el recipiente de la generosidad que te ennoblece el perfume de la fe renovadora que te liberta y da a libar, a cuantos te busquen, ese incomparable elixir…

Cuando te encuentres con la moderna metodología de la asistencia social nunca te olvides que, después de ella, debes convertir el corazón, junto al sufriente, en dos brazos abiertos, a semejanza de Jesús, manteniendo la postura de quien desea, en el propio seno, dar amparo al dolor.

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El Inimitable Gobernador de la Tierra, homenajeado por una jubilosa cortesana — antes obsesada y recién liberada – que le untaba los pies con raro perfume, respondió a Judas qué pensaba ron respecto a la aplicación que se podría dar a la esencia exótica, si fuera transformada en monedas y dirigidas a los necesitados:

“…los pobres los tendréis siempre con vosotros, pero a mí, no siempre me tendréis…”

Aromaticemos la senda por donde vamos ayudando y amando, pero conociendo también quién somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, procediendo con equidad y honradez, ofreciendo al mundo atormentado la seguridad de nuestra renovación espiritual con el amor dilatado en forma de auxilio a todas las criaturas.

Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “Dimensiones de la verdad”
Traducido por Juan A. Durante

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