Mansos

Aquí, la impiedad que al pasar dejó profundos surcos y el triunfo, ahora, adorna la cabeza del déspota que vive indiferente a la suerte del prójimo.

Allí, el poder asentó su morada, en el hogar de verdugo cruel, acostumbrado a perseguir.

Más adelante, los malos consiguen aplausos, recibidos por la afabilidad general, entre sonrisas y fiestas. Por eso, tienes la impresión de que la Tierra está convertida en un cubil de salteadores y que el honor, incomprendido, silenció su voz, siendo substituido por el descalabro moral.

Delante de las facilidades de que tantos se valen y que están a tu alcance, indagas: «¿No será locura permanecer en el lugar en que me encuentro…?

Y confrontas: alguien que te parecía la personificación del equilibrio fue arrastrado vilmente por la codicia y el error; otro de reconocido valor ante tus ojos, se reveló de pronto como siervo de intereses subalternos, mostrándose vasallo de pasiones animalizantes.

Se nubla tu visión, te atribulas íntimamente y llegas a la conclusión de que lo mejor a realizar es seguirlos… Sin embargo, rehaz los paneles morales de tu mente. Déjate acariciar por la benignidad y pacifícate.

***

El macrocosmos está constituido de átomos que son, a su vez, universos miniaturizados. La floresta impenetrable es dependiente del filete de agua que alimenta sus raíces, en lo íntimo de la tierra.

El Sol imponente se desgasta, mientras consume masa en energía. Del mismo modo, la vida moral en la Tierra, es esclava de mil insignificancias nobles de las que el Señor se sirve para la construcción de lo mejor.

Es imperioso que permanezcas en el puesto de servir al bien. Dios, es verdad, no tiene prisa. A pesar de eso, tienes un camino infinito a recorrer en la senda evolutiva.

Cuida, desde ya, de ejercitar la mansedumbre y la cordura. Si el Orbe fuese el paraíso de los pacíficos, la mansedumbre de los justos sería lugar común. Por eso se torna necesario que dilates los tesoros de la benignidad y de la paciencia.

Las transformaciones socio-económico-morales que se prevén, comenzarán dentro de cada espíritu enardecido por la causa de la justicia.

La humanidad comienza en la célula-hombre.

Da comienzo al programa del mundo feliz, de inmediato, viviéndolo en ti mismo.

***

Por ser difícil, en el juego falaz de las ansiedades humanas, la permanencia en los altos postulados de la vida cristiana es que el Maestro, con sabiduría y propiedad, considerando los obstáculos a trasponer entre tantas tentaciones, nos estimuló con elevado premio, informando: «Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra…»

Joanna de Ângelis
Medium Divaldo Franco
Extraído del libro “Dimensiones de la verdad”
Traducido por Juan A. Durante

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