Navidad

1- ¿Por qué la Navidad se convirtió en ese gasto y comilona que nada tiene que ver con Jesús?

Es una vieja tendencia. Alimentando intereses inmediatistas, bajo inspiración de las superficialidades, el hombre siempre transforma lo sagrado en profano.

2- ¿Qué se perdió en la Navidad?

La oportunidad de reflexionar en torno a la venida de Jesús al planeta, sustituido por fiestas muy próximas de las celebraciones paganas. Es bastante ilustrativo el hecho de que los animales que homenajearon a Jesús junto al pesebre hoy adornan las mesas navideñas, sacrificados por satisfacer a la glotonería de los fieles que no guardan ninguna fidelidad al espíritu navideño.

3- ¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?

Jesús, mensajero divino que podría nacer hijo de rey, en una cuna de oro, prefirió la paja del pesebre para decir al Hombre que el camino para Dios pasa necesariamente por los valores de la simplicidad y de la humildad.

4- ¿No obstante los desvíos humanos, hay algo de positivo en los festejos navideños?

Sin duda. A pesar de todas las tergiversaciones, el recuerdo del nacimiento de Jesús despierta fuertes impulsos de fraternidad. Los pobres son menos pobres, los enfermos menos olvidados, los compañeros difíciles menos incomprendidos. El Cielo parece más cercano a la Tierra, ante las manifestaciones de generosidad inspiradas por la mística de la Navidad.

5- ¿Cómo encarar el intercambio de regalos?

Hay una comercialización lamentable que, bajo inducción de la propaganda, transforma el acto de regalar en una obligación. Hay quien se ofende si no recibe algo de los familiares.

Es bueno regalar, nos da mucha alegría. Es siempre un gesto de cariño, unas manifestaciones de bien querer. Ideal sería que no hubiese tiempo fijado para eso, una obligación inventada por el comercio. Quita mucho la espontaneidad del gesto y la magia del regalo.

6- ¿Debemos conmemorar la Navidad en el Centro Espirita?

Nada impide que compañeros hagan uso de la palabra, comentando los textos evangélicos relativos al nacimiento de Jesús, que programemos fiestas para los niños, que exaltemos el significado de la Navidad. Cuidado, pues, para no transformar todo eso en un ritual, en una ceremonia, atendiendo a un formalismo incompatible con la Doctrina Espirita.

7- ¿Y en casa?

Hay hogares donde, reunida la familia a la mesa para la cena, alguien habla sobre la Navidad y exora las bendiciones del Cielo. Toda conmemoración navideña en familia debería siempre envolver manifestaciones de esa orden. Es siempre bueno recordar que nos reunimos para celebrar el nacimiento de Jesús. Importante, por tanto, hablar de Jesús, evocando el significado de su venia al Mundo.

8- Las religiones tradicionales hablan de que Jesús volverá a la Tierra. ¿Tendremos una nueva Navidad?

Creo que Jesús ya vino, según su promesa, representado por el Espiritismo, el Consolador a que se refería en la última cena. Ese Espíritu de Verdad de la expresión evangélica, que nos sorprende, emociona y edifica con la belleza y profundidad de sus conceptos. En cuanto al nuevo nacimiento de Jesús, ocurrirá, si, un día… Plazca a los Cielos que ocurra en breve, lo más breve posible. Será en aquel día glorioso en que nos dispongamos a vivir integralmente su mensaje. ¡Entonces el Maestro nacerá en nuestros corazones!

Richard Simonetti
Extraído del libro “Não pise na bola” (No metas la pata)
Traducido por R. Bertolinni.

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