Alimentación Espiritual

1- Escucho referencias al consumo de alimentos por los Espíritus. ¿Cómo es eso posible?

Todo lo que se mueve, todo ser vivo, consume algún tipo de energía o de alimento. Los Espíritus no son una excepción.

2- Si el hombre no ingiere alimentos, muere. ¿El Espíritu también muere?

Sabemos que el Espíritu es inmortal. No obstante, su estabilidad se subordina a la ingestión de alimentos compatibles con su condición.

3- ¿En la espiritualidad hay alimentos semejantes a los de la Tierra, como frutas por ejemplo?

El termino espiritualidad no define con exactitud la vida más allá del túmulo. Es un mundo de materia también, aunque en otra franja de vibración, en otra dimensión. Y hay alguna semejanza con nuestro plano, porque la Naturaleza no da saltos.

4- ¿Sería una especie de copia de la Tierra?

Desde los antiguos filósofos griegos hay el concepto de que el plano físico es una copia imperfecta del plano espiritual.

5- ¿Qué determina la naturaleza de los alimentos consumidos por los Espíritus?

Su grado de compromiso con la vida física. Espíritus presos a la experiencia humana, que cultivaron la voluptuosidad de comer, sienten gran necesidad de ingerir alimentos más densos.

6- ¿Espíritus desencarnados, presos al plano físico, en convivencia con los hombres, tienen acceso a la alimentación espiritual?

Se alimentan de los componentes energéticos de nuestros alimentos, principalmente aquellos dotados de vitalidad más acentuada, como frutas, legumbres, carnes.

7- ¿Eso nos trae algún perjuicio?

Bajo el punto de vista espiritual es como si ingiriésemos una fruta sin vitaminas. Hay perdida del componente energético, lo que hasta puede aligerar su putrefacción. Una naranja en esta condición, en un cesto de naranjas saludables, puede estar así en virtud de varios factores, envolviendo tiempo de cosecha, nivel de maduración, hongos, pero puede ser también la consecuencia de una desvitalización provocada por un Espíritu.

8- ¿En niveles más altos el Espíritu deja de alimentarse?

Siempre lo hará. Lo que cambia es la naturaleza de los alimentos consumidos. Dijo Jesús: “Mi alimento consiste en hacer la voluntad de Dios”. El maestro representa la comunidad de Espíritus superiores que se nutren de la aspiración creadora de Dios, en la sintonía del Amor.

Richard Simonetti
Extraído del libro “Não pise na bola” (No metas la pata)
Traducido por R. Bertolinni.

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