Mi rescate

De cuando en cuando se veía en la plaza un movimiento diferente y mis compañeros huían despavoridos.

Durante mucho tiempo no supe el porqué, hasta el día en que resolví quedarme para ver lo que pasaba.

Algunas criaturas vestidas como policías y enfermeros, acompañados de auxiliares corpulentos, llegaban del plano espiritual en un vehículo extraño que asocié con una ambulancia. Su presencia hacía que los espíritus viciados como yo corriesen como locos de la luz que irradiaban los visitantes.

Teníamos conciencia de nuestra participación en la seducción de jóvenes y por eso nos sentíamos como criminales y con temor a ir presos.

De hecho, algunos de nuestros compañeros eran cogidos y atados con cuerdas luminosas. Noté que en pocos segundos ellos se calmaban y se volvían dóciles y somnolientos. Entonces el equipo dejaba el lugar llevando parte de nuestros compañeros. Pasado algún tiempo algunos pocos volvían a la plaza, pero otros nunca más eran vistos. Yo intentaba adivinar el destino que habrían tenido los que no volvían más. ¿Habrían sido exterminados?

– Hey, amigo, ¿qué pasó cuando los llevó la policía?

– ¿Dónde están los otros que no volvieron? ¿Qué les pasó?, pregunté todo de una vez.

– Esos son unos tontos, unos «babiecas». Se dejaron llevar por las idioteces que les dijeron media docena de fanáticos. Quién sabe para dónde fueron.

– ¿Pero quiénes son esos «tipos luminosos» que vienen aquí?

– ¡Olvídate! Los que tienen brillo somos nosotros. Ellos viven queriendo deshacer nuestra pandilla, metiendo ideas locas en la cabeza de los muchachos para que salgan de aquí.

Pero conmigo no funciona eso, no me trago ese cuento.

Continuará…

Espíritu André K
Médium Gorete Newton
Extraído del libro “Diario de un drogadicto”
Traducción del portugués por: Edite Marti

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