Adolescencia

A medida que crecí mis sentimientos hacia mis padres se transformaron. Comencé a odiarlos.

A los 14 años emperecé a responder a sus acusaciones. Las peleas se volvieron constantes. Y entonces yo huía a la calle para tener paz.

Un día me encontré con un tipo de la escuela que siempre me llamaba la atención por el modo extraño con que vestía, por sus cabellos teñidos y erizados a la moda punk.

Era muy raro. Hablaba poco y andaba solo por la escuela.

Lo saludé, preguntando:

– ¿Qué estás haciendo por aquí?

– Voy a ver a mi pandilla y a buscar mi tiro.

– ¿De qué hablas?

– Tú eres bobo, ¡eh!

Enrojecí de vergüenza por no haber entendido lo que él había dicho. Disimulé, respondiendo solamente:

– Está bien, chico, pues vete para allá, debe ser bacán. (2)

2) Vocablo referente al lenguaje coloquial

-Más que bacán. ¡Es la FELICIDAD!

¿Qué quiere decir él con felicidad? pensé. Felicidad…

Esa palabra resonó dolorosamente en mi mente. Deseaba tanto ser feliz. ¿Por qué nadie nos enseñaba a ser felices?

Volví tarde a casa sin saber exactamente lo que me esperaba, pero imaginando que habría reproches. Mis padres me esperaban y mi madre extremamente irritada dijo:

– Menos mal que llegaste. A partir de mañana tú te vas a hacer tu propia comida y a asumir tus responsabilidades. Ya eres lo bastante mayor para cuidar de ti mismo. Yo voy a comenzar a trabajar de nuevo a ver si nuestra vida mejora. Ya me harté de quedarme aquí cuidando de ti a cambio de nada.

Oyendo hablar a mi madre yo parecía anestesiado. En realidad, me era indiferente. Ella podía decir lo que quisiese. Una nueva etapa de mi vida se iniciaba y yo quedaría entregado a mí mismo.

“Ahora que dicto mi historia, estando ya fuera de ni cuerpo y encontrándome aún en tratamiento, tengo otro nivel de comprensión del problema de la relación ron mis padres. Tengo conciencia de que todos somos hijos de Dios, aunque pocos se preocupen de eso. Necesitamos fe y esperanza en días mejores para no sufrir miserablemente, imaginando que nuestros problemas son los mayores del mundo.

En cuanto a los padres, ¡cuán difícil es su misión! A lo míos les competía amarme a pesar de mis deficiencias, sin entregarse a tan profunda depresión. Deberían haber intentado ayudarme mostrándome alternativas, corrigiéndome con amor. Podríamos haber compartido la felicidad de al menos estar juntos. Si cuando yo aún era pequeño, ellos me hubiesen ayudado ron amor y paciencia a liberarme de mis defectos, todo podría haber sido diferente. Pero esa era la flaqueza de sus espíritus.

Ellos habían sido hijos míos en vidas pasadas. Tampoco yo había sido afectuoso, comprensivo o paciente. Sólo les había proporcionado facilidades para que obtuviesen materialmente lo mejor, sin preocuparme de ayudarlos en sus dificultades. Ahora era mi turno de servirles de instrumento para el desarrollo de sentimientos más nobles por medio de la paternidad. ¡Fallamos en ambos papeles!”

Continuará…

Espíritu André K
Médium Gorete Newton
Extraído del libro “Diario de un drogadicto”
Traducción del portugués por: Edite Marti

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