Pubertad

¿Ah, cómo podía yo ser tan ingrato y amargarles la vida? ¡Cómo podía hacer yo eso a mis padres a los que tanto amaba!

Empecé a considerarme un fracasado. La tristeza consumía mi alma y tenía ganas de morir para acabar de una vez con la infelicidad de todos. Hacía los deberes con enorme dificultad y mis resultados en la escuela eran pésimos. No dormía bien porque me quedaba pensando cómo era posible que hubiese alguien así de tan poco valor como yo. ¿Por qué no conseguía hacer que mis padres sintieran orgullo de mí?

Fui de mal en peor. Y, callado, me consumía en pensamientos negativos.

No conseguía concentrarme en nada.

Mis padres concluyeron que sus sacrificios por mí no se compensaban y, frustrados y enfurecidos, pasaron de los gritos a las palabrotas y manotazos.

Continuará…

Espíritu André K
Médium Gorete Newton
Extraído del libro “Diario de un drogadicto”
Traducción del portugués por: Edite Marti

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.