El Hombre-Espíritu: Ser Psicológico y Emocional

espiritismoErnesto y Evelina tenían la misma problemática física. Se conocieron en una clínica de rehabilitación. A pesar de la diferencia de edad, tenían en común la condición física y el tratamiento médico. Sabían que, tarde o temprano, pasarían por una cirugía.

Fue en una conversación cuando Ernesto revelara que le gustaban los libros espiritualistas y que había leído, en uno de ellos, que los seres humanos tienen triple composición: Espíritu, cuerpo espiritual y cuerpo físico, analógicamente un cochero (Espíritu), un caballo (cuerpo espiritual) y el carruaje (cuerpo físico).

Para la sorpresa de ambos, Ernesto y Evelina aprendieron la veracidad del aprendizaje después de la desencarnación. Percibieron que somos y sentimos además de la presencia del cuerpo físico. Y cuántas no son las personas que, al sentir algo, culpan a sus cuerpos, como dijo el sabio Espíritu Hannehman en El Evangelio Según el Espiritismo, en un excelente tratado de psicosomática.

En noviembre de 2013, el respetable periódico científico Proceedings of the National Academy of Sciences publicó un artículo que viene a mostrar por primera vez a la humanidad que nuestras emociones pueden expresarse en diferentes partes del cuerpo. Mientras el sentimiento de disgusto es sentido principalmente en los órganos del sistema digestivo, la felicidad es sentida en el cuerpo entero y la rabia es sentida más en la cabeza. Interesante es notar que los científicos disocian sentimiento y  cuerpo, sin aún entrar en el mérito de la cuestión.

Entre tanto, la Ciencia Espírita clarifica: somos Espíritus inmortales que, mientras pensamos o sentimos, vibramos también. Y las vibraciones repercuten tanto en el cuerpo espiritual (periespíritu) como en el físico. Cuando esas vibraciones se cristalizan, formando nódulos, debido a sentimientos de culpa o complejos, Espíritu-Periespíritu necesita de una nueva reencarnación para desenredar tales vibraciones cargadas de sentimientos y pensamientos cristalizados.

También aprendieron esto Ernesto y Evelina en el plano espiritual como desencarnados. Se pregunta, entonces, si necesitamos desencarnar para realmente aprender a vivir, aprender que nuestras emociones dictan nuestro tono vibratorio, y que este tono se torna verdadero imán, atrayendo compañías espirituales y de condiciones físicas. ¡En absoluto! La verdad, como seres humanos integrales, necesitamos tener consciencia de nosotros mismos y de nuestras emociones a fin de vivir en plenitud.

Vanessa Anseloni

Revista «Periódico de Estudios Psicológicos»

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