El cansancio

ansiedadCuando te sientas sitiado por el desfallecimiento de fuerzas o el cansancio se te insinúe en forma de desánimo, para un poco y rehazte.

El cansancio es mal consejero.

Produce irritación o indiferencia, tomando las energías y agotándolas.

Renueva el paisaje mental, buscando motivación que te predisponga al proseguimiento de la tarea.

Por un momento, reposa, a fin de conseguir el vigor y el entusiasmo para la continuidad de la acción.

En otra circunstancia, cambia de actividad, evitando la monotonía que intoxica los centros de la atención y entorpece las fuerzas.

No te concedas el lujo del reposo exagerado, evitando caer en la negligencia del deber.

Con método y ritmo, conseguirás el equilibrio psicológico que necesitas, para no rendirte en el agotamiento.

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Jesús informó con mucha propiedad, en una lección insuperable, que “el Padre hasta hoy trabaja y yo también trabajo”, sin cansancio ni enfado.

La mente renovada por la oración y el cuerpo estimulado por la conciencia del deber no desfallecen bajo los fardos, a veces, casi inevitables del cansancio.

Obra siempre con alegría y produce sin la perturbación que el cansancio proporciona.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Franco
Del libro “Episodios Diarios”
Traducido por Francisco Sanchez

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