Inseguridad

foto_joannaHay momentos en que se inmiscuyen en el sentimiento del luchador, emociones  desconcertantes. Resabio del atavismo ancestral, que aparece en continuas embestidas, logra vencer a cuantos le dan guarida, estimulados por la auto-piedad y la presunción.

Porque se esparce la agresividad, tienes la impresión de que serás la próxima víctima. Delante de las incertidumbres que surgen de la beligerancia generalizada, absorbes el vapor deletéreo que se manifiesta con la forma de inseguridad.

Ten cuidado con ese tipo de fobia con relación al presente, al futuro y a los que te rodean. Hay quienes se arman, pensando en reaccionar cuando son agredidos. Otros se condicionan para la agresión a la primera intención, como mecanismo de defensa. Diversos, se revisten de la falsa condición de superioridad, evitando los contactos humanos que parecen desagradables.

Despójate de esos vanos atavíos. Elévate en pensamiento a Dios y en Él confía. Solamente  sucede lo que es necesario para el progreso del hombre, excepto cuando él,  irresponsablemente, provoca situaciones y acontecimientos perjudiciales por imprevisión y precipitación.

Cultivando el optimismo y la paz, avanzarás diariamente, venciendo al tiempo y evitándote los estados de inseguridad íntima, porque estás bajo el amparo de Dios.

Juana de Angelis

(Mensaje extraído de la obra “Episodios Diarios”, psicografiada por Divaldo Pereira Franco)

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