Atender al cuerpo como es debido

cuerpo bioplamáticoLa paz sea con vosotros, hermanos amados: Vuelvo a repetiros una lección; leed, orad, meditad; equilibrad, sosegad a vuestro espíritu. No tendréis paz interior si vuestro interior no ha encontrado el equilibrio; recordad que la armonía espiritual, traduce y aporta al cuerpo físico también armonía. Debéis mantener al cuerpo en óptimas condiciones, si así lo hacéis, el espíritu podrá desarrollar muchísimo mejor la labor que se ha impuesto y la tarea que tiene encomendada.

Conoced y analizad vuestros cuerpos, prestad atención a sus necesidades, el cuerpo y el espíritu deben laborar unidos. Esta frase os puede parecer contradictoria o sin sentido, tened presente que el cuerpo es un ser vivo, un ser orgánico que tiene sus necesidades, sus limitaciones y requiere por tanto de unas atenciones. Estos cuidados, por descontado hermanos, se los debe proporcionar el espíritu. El espíritu es mente, y sabe exactamente aquello que puede o no puede hacer, y es precisamente por esta rezón, que ha de proporcionar al cuerpo todo cuánto éste necesite, pero siempre en la justa medida de sus necesidades. Ahora bien, hermanos, no consintáis que el cuerpo desbocado, reclame con urgencia, en demasía sus apetitos, no podéis permitirlo, de ahí al desequilibrio media sólo un paso, por eso os he dicho que cuerpo y espíritu deben andar juntos, unidos a la par.

La raíz de muchas enfermedades, del sin número de molestias, desarreglos y desequilibrios físicos, proceden de la inseguridad y del desorden del espíritu. Además, debéis tener un esmeradísimo cuidado con el cuerpo, porque lo tenéis que mantener hasta el momento en que el espíritu lo vaya a dejar, pero siempre, tened esto muy presente, tiene que ser precisamente, cuando este momento haya llegado. Si lo descuidáis o lo desatendéis es posible que enferme y puede que biológicamente no pueda seguir subsistiendo, con lo cual, el espíritu se vería obligado a abandonarlo antes de cumplir su cometido.

Es una gran satisfacción para el ser, cuando ve que ha atendido al cuerpo merecidamente. Recordad también, que se os dijo: «Mente sana, cuerpo sano». Es ésta una sentencia muy breve, pero muy profunda. He tenido que emplear muchas palabras para deciros esto, y serán quizás muchas más, las que desde el Mundo Espiritual tengamos que emplear, para que comprendáis cuán importante es, que busquéis primero: «el Reino de Dios y su Justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura.» Por eso os decía al empezar: Leed, orad, meditad, e insisto, instruiros. Lo demás, hermanos, lo tendréis por añadidura. No olvidéis que sois espíritus y que si algo importante habéis venido a hacer aquí en la Tierra, es precisamente a pulir este espíritu.

Ahora y siempre, la paz reine en vuestros espíritus.

Adiós.

Igualada, 15-01-1994
María Dolors Figueras
Extraído del libro “El despertar del alma”

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