Victorien Sardou

Victorien_SardouVictorien Sardou (1831 – 1908) fue también un ferviente adepto al espiritismo y médium dibujante. Durante el Congreso Espirita y Espiritualista de París en 1900, se desempeñó como presidente honorario.

Procede de una modesta familia propietaria de un oliveral en Le Cannet, cerca de Cannes. Durante un invierno especialmente frío, el hielo mató todos los olivos y arruinó a la familia. El padre de Victorien, Antoine Léandre Sardou, se trasladó a París. Allí fue sucesivamente contable, profesor de contabilidad, director de colegio y preceptor, además de publicar algunos manuales de gramática, diccionarios y otros tratados de diferentes materias. Como su padre conseguía sobrevivir con dificultades, Victorien tuvo que desenvolverse por sí mismo desde muy joven y se vio obligado, debido a la falta de dinero, a interrumpir los estudios de medicina que había iniciado.

Sobrevivió dando clases de francés a alumnos extranjeros, dando clases de latín, historia y matemáticas y escribiendo artículos para enciclopedias populares. Al mismo tiempo trataba de introducirse en el mundo de las letras. Sus primeros ensayos habían encontrado el apoyo de una escritora de segundo orden, Madame de Bawl, que durante la época de la Restauración había alcanzado una cierta fama. Trató de llamar la atención de la famosa actriz francesa Rachel proponiéndole un drama, La Reina Ulfra, basado en antiguas leyendas suecas.

EL inicio de su carrera resultó especialmente difícil. Su obra La taberna de los estudiantes se representó en el Teatro del Odéon el 1 de abril de 1854, pero su recepción fue muy movida, ya que se había extendido el rumor de que el autor había sido contratado por el gobierno para provocar a los estudiantes. Después de cinco representaciones, la obra fue retirada de cartel. Otro drama, Bernard Palissy, había sido en principio aceptado por el teatro del Odeón, pero tras un cambio en la dirección del teatro, los nuevos mandatarios de la sala decidieron no cumplir el compromiso adquirido por sus antecesores.

Una obra con tema canadiense, Flor de liana, estuvo a punto de representarse en el Teatro del Ambigu, pero la muerte del director del teatro hizo que el proyecto fracasara. El jorobado, que Sardou escribió para el actor Charles Albert Fechter, no gustó al que debía ser protagonista y cuando al fin la obra pudo representarse con éxito, fue a consecuencia de un error, y como obra de otro escritor. París al revés, que se presentó ante Adolphe Lemoine llamado Montigny, director del Teatro del Gimnasio Marie Bell, fue rechazada por éste, aconsejado por Eugène Scribe a quien parecía escandalosa la escena de amor que se iba a hacer famosa en Nuestros íntimos.

Hizo este Escrito el 9 de diciembre de 1904:“Cuando no se tiene la buena fortuna, siendo médium como yo lo fui en otro tiempo, de convencerse por las propias experiencias, u observar, dentro de las condiciones requeridas, los fenómenos producidos por médiums muy expertos, lo mejor que uno puede hacer es cuidarse de las experiencias de salón que son puras puerilidades, o de aquellas que él mismo busca inútilmente y que no sirven más que para desanimar al que busca la verdad. Es preciso entonces acogerse al testimonio de los eruditos del mundo entero, cuyos nombres no voy a recordar, y que, luego de haber estudiado los hechos para demostrar su falsedad, han tenido la buena fe de retractarse y afirmar sus convicciones. Si el espiritismo no fuese más que un engaño, hace tiempo que ya no sería problema, mientras que hoy sus adherentes se cuentan por millones.”

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