El modelo

foto_emmanuelTema – Cristo en el trabajo cotidiano

Las horas de inquietud y de incertidumbre vendrán siempre. ¿Qué hacer cuando la bruma de la indecisión nos envuelva los senderos de nuestra existencia? ¿Qué patrón seguir, cuando seamos llamados a deliberaciones graves e intransferibles? Efectivamente, para cada uno de nosotros surgen acontecimientos aflictivos en los cuales nuestro libre albedrío parece envuelto en la sombra, incapaz de escoger entre el bien y el mal. A pesar de eso, en medio de todos los desafíos en el reino del alma, encontraremos en Cristo la inspiración necesaria para la respuesta justa.

Si el mundo a tu alrededor te presenta cuadros de tentación o de infortunio, deja que el Señor los contemple, a través de tus ojos, y sabrás entenderlos en bases de inesperada sublimación.

Si registras palabras injuriosas, deja que Él, el Divino Maestro, las escuche en tus oídos y, de inmediato, percibirás en ellas oportunas invitaciones para el ejercicio de la caridad y de la tolerancia.

Si debes hablar sobre asuntos complejos, deja que el Eterno Benefactor se exprese por tu verbo y articularás sin dificultad la frase de comprensión y de bendición.

Si actúas bajo cualquier duda, con relación al provecho de las actividades que el mundo te pide, deja que el Excelso Amigo oriente tus manos en el servicio y entrarás, de inmediato, en el rendimiento del bien.

Si te diriges hacia determinados lugares, hesitando en cuanto al beneficio que te advendrá de lo que pretendas hacer, deja que Él, el Señor, camine con tus pies y te colocarás en la dirección que más convenga a tu conciencia tranquila.

Resoluciones a tomar, encargos por asumir, opiniones a suministrar y pruebas a enfrentar solicitan meditación si nos proponemos actuar con discernimiento. En todas las indecisiones y aflicciones, piensa en Cristo.

Reflexiona en el Mentor Sublime que nos ama y comprende siempre, mucho antes que le podamos ofrecer una migaja de nuestra comprensión y de nuestro amor, y escoge proceder tal como Él se comportaría. Él, dando de sí, sin pensar en sí.

Déjate estar con Él, tanto como Él está contigo hace milenios, y, sea cual sea tu problema, sintiendo, pensando, hablando o actuando, acertarás.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier

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