A la luz de la reencarnación

emmanuel2Reunión pública del 21-4-61
1ª Parte, cap. VII, ítem 17
El cielo y el infierno (Allan Kardec)

Hoy tienes las vísceras enfermas que te compelen al disgusto de una interminable medicación. No obstante, éstas han llegado a tal condición porque ayer les impusiste tus abusos de los venenos de la mesa.

***

Hoy tienes un cuerpo mutilado que te obliga a movimientos esforzados. Sin embargo, tienes el vehículo físico de tal manera porque ayer consumiste algunos de sus recursos en correrías delictivas.

***

Hoy tienes un cerebro hebetado que obstaculiza tus expresiones. Pero ese es el resultado de que ayer sumergieras tu cabeza en un clima tenebroso.

***

Hoy tienes en la carencia material un centinela que te vigila a diario. Mientras tanto ayer permitiste que tu corazón quedara atascado en lo superfluo, al costo del llanto de desdichados.

***

Hoy tienes dentro de tu propia casa la compañía de ciertos familiares que parecieran verdugos. Son acreedores de ayer que aparecen al cabo del tiempo para una rendición de cuentas.

***

Todos somos capaces de superarnos, y tanto por las tentaciones como por las pruebas que nos acosan hoy, estamos en condiciones de evaluar cuál es el principal trabajo mediante el cual la vida nos impulsa a remediar los errores del pasado, a fin de clarificar el futuro.

La perfección es la meta.

La reencarnación es el camino.

El avance en dirección a la obra perfecta exige, como es natural, que corrijamos las fallas y volvamos a empezar.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Traducido por Marta Haydee Gazzaniga
Extraído del libro “Justicia Divina”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.