Físicos producidos por los espíritus de los encarnados

delanneHe aquí otra experiencia en la cual el doble ha podido atestiguar su presencia por una acción física. Es debido a Mme. Morgan, la esposa del profesor al que se debe el libro From matter to spirit (De la materia al espíritu). Esta señora tuvo ocasión de tratar frecuentemente, por el magnetismo, a una joven, y varias veces se sirvió de ella aprovechando sus facultades de clarividente para hacerla ir, en espíritu, a diferentes sitios.

Un día deseó que el sujeto se trasladara la casa que habitaba. “Bien —dijo la joven—, ya estoy aquí; he golpeado con fuerza contra la puerta.” Al día siguiente, Mme. Morgan se informó de lo que había ocurrido en su casa en aquel momento. “Varios chicos —le respondieron—, habían golpeado violentamente la puerta y, después, se habían escapado.” En otras ocasiones, el espíritu viviente que produce la manifestación tangible es visto por uno de los asistentes.

Este relato está explicado por M. Desmond Fitzgerald, ingeniero. Refiere que un negro, llamado H. E. Lewis, poseía una gran potencia magnética, de la cual hacía demostraciones en reuniones públicas. En Blackheath, febrero de 1856, durante una de sus visitas magnetizó a una joven a la que no había visto jamás. Después de haberla sumido en un profundo sueño, le ordenó que se fuese a su casa y diese cuenta al público de lo que veía en ella. Refirió entonces que veía la cocina y que había en ella dos personas ocupadas en las tareas domésticas.

Lewis le ordenó entonces que tocase a una de esas dos personas. La joven se echó a reír y dijo: “La he tocado; ¡cuánto se ha asustado!” Dirigiéndose al público, Lewis preguntó si alguien conocía a la joven. Habiendo recibido una respuesta afirmativa, propuso que una comisión se trasladase al domicilio del sujeto. Varias personas lo hicieron así y, cuando volvieron confirmaron en todos sus puntos lo que la joven dormida había referido.

La casa, en efecto, estaba revuelta. Reinaba en ella una profunda excitación porque una de las personas que se hallaban en la cocina había declarado haber visto un fantasma y que éste le había tocado en el hombro. Se puede comparar esta visión con la del Dr. Kerner, en la cual el doble de la sonámbula, Susana B…, se apareció al Dr. Rufi y apagó su bujía.

He aquí un caso de golpes dados en la puerta, que tienen una analogía completa con los producidos por los espíritus: La Sra. Lauriston, de Londres, tiene una hermana que habita Southampton. Una noche, mientras ésta trabajaba en su cuarto, oyó tres golpes dados en la puerta. “Entrad”, dijo la señora. Nadie entró; pero, habiéndose repetido el ruido, se levantó y abrió la puerta: no había nadie.

La Sra. Lauriston, que entonces estaba gravemente enferma, cuenta que le sobrecogió un ardiente deseo de ver a su hermana antes de morir; soñó que había ido a Southampton, que había llamado a la puerta del cuarto, y que, después de haber llamado por segunda vez, su hermana había abierto la puerta; pero que la imposibilidad en que se encontraba de poder hablarle la había conmovido de tal modo, que volvió en sí.

Necesitaríamos más espacio del que podemos disponer para exponer los numerosos  testimonios que se poseen a propósito de acciones físicas ejercidas por el alma de los que mueren para manifestarse a los parientes o amigos. Se pueden consultar a este respecto las obras de Perty: Acción a distancia de los que mueren y el Espiritualismo moderno.

Proceedings de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas y los Phantasms of the living, que relatan multitud de ellos. No insistiremos, pues, sobre tales fenómenos, absolutamente fuera de toda duda.

Fotografías de dobles

Los hechos que hemos relatado hasta aquí establecen la realidad de los fantasmas de los vivos, es decir: la posibilidad, en ciertos casos, del desdoblamiento del ser humano. Esta aparición reproduce, con todos los detalles, al cuerpo físico; y puede, también, manifestar su realidad por el desplazamiento de objetos materiales y por la palabra.

Hemos expuesto las razones por las cuales la hipótesis de alucinación telepática no es siempre admisible y éstas no han convencido a todos los lectores; esperamos que los hechos que siguen bastaran para mostrar con un rigor verdaderamente científico que es el alma la causa eficiente de todos esos fenómenos. Todas las objeciones caen por su propio peso ante la fotografía del espíritu separado del cuerpo.

En este campo ya no hay ilusión posible; la placa fotográfica es un testigo irrefutable de la realidad del fenómeno y sería precisa una predisposición en contra bien arraigada para negar la existencia del periespíritu. He aquí varios ejemplos que tomamos del libro de M. Aksakoff:1

1 Harrison, Spirits before our eyes (Los espíritus ante nuestros ojos).

M. Humber, espiritualista muy conocido, fotografiaba a un joven médium, M. Herrod, sentado en una silla y durmiendo en estado de trance. Se vio en el retrato detrás del médium la imagen de su propia persona (es decir, de su periespíritu), puesto en pie, casi de perfil, con la cabeza un poco inclinada hacia el sujeto.

Gabriel Delanne
Extraído del libro «El alma es inmortal»

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