Pequeños

Emmanuel_1“De cierto os digo, que el que no recibiere el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Jesús (Marcos, 10: 15)

“La pureza de corazón es inseparable de la sencillez y de la humildad, excluye todo pensamiento de egoísmo y orgullo; por esto Jesús toma la infancia como emblema de esa pureza, como la tomó también por el de la humildad.” (Cap.8, Ítem 3) (Evangelio según el Espiritismo)

En el mundo, resguardamos celosamente libros y pergaminos, acumulando compendios y documentación en largas bibliotecas, que son cajas fuertes del pensamiento.

Preservamos tesoros artísticos de otras eras, en museos que se hacen riquezas de valoración inapreciable.

Perfectamente comprensible que así sea.

La educación no prescinde de la consulta al pasado.

Resguardamos la existencia de rebaños y plantaciones contra flagelos dando millones para impedir o disminuir la fuerza destructiva de las inundaciones y de las sequias.

Movilizamos presupuestos astronómicos, en el erguimiento de recursos patrimoniales, debido al bienestar de la colectividad, tanto en el sustento y defensa, de las instituciones, como en el equilibrio y perfeccionamiento de las relaciones humanas.

Claramente normal que eso acontezca.

Indispensable proveer a las exigencias del presente con todos los elementos necesarios para la respetabilidad de la vida.

Urge, sin embargo, asegurar el porvenir, a esbozarse impreciso, en el mundo ingenuo de la infancia.

Abandonar pequeños, al ocio, en la civilización magnificente de la actualidad, es lo mismo que levantar un soberbio palacio, harto de comidas, abarrotado de excesos y chispeante de luces, relegando al futuro dueño al relajamiento y al desespero, fuera de las puertas.

El niño de ahora se nos erguirá fatalmente en biografía y retrato después. Más allá de todo, es preciso observar que, según los principios de la reencarnación, los mismos de hoy desempeñaran, mañana, junto a nosotros, la función de padres y consejeros, orientadores y jefes.

No nos cansemos, pues, de repetir que todos los bienes y todos los males que depositamos en el espíritu del niño nos serán devueltos.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído “Libro de la Esperanza”
Traducido por Jacob

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