La espada de Damocles

Dionisio, el Viejo (430-367 a.C.), general astuto y hábil, salvó Siracusa del dominio de Cartago, siendo rey. Su fama era pésima. Se impuso por la fuerza y la crueldad. No obstante, tenía sus temores. Como todos los tiranos, llevaba las barbas en remojo, desconfiaba de todo y de todos. Se imaginaba a punto de ser envenenado o apuñalado por cobardes traidores e implacables enemigos. Uno de sus cortesanos. Damocles, adulaba la vanidad del tirano, situándolo como alguien envidiable por sus riquezas y poderes. Dionisio se dispuso a demostrarle que no era bien así…

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