Maneras de decir las cosas

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que, en cierta ocasión, un sultán soñó que había perdido todos los dientes. Apenas despertó, mandó llamar a un adivino para que interpretase su sueño.

– ¡Qué desgracia, señor! Exclamó el adivino. Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad.

– Pero qué insolente – gritó el sultán, enfurecido. ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a los guardias y ordenó que le dieran cien chicotazos. Mandó que trajeran otro adivino y le contó sobre el sueño. Éste, tras escuchar al sultán con atención, le dijo:

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